1 ago. 2016

De arena




Ni tocar la guitarra, ni vivir de la investigación, ni evitar que Gloria me dejara. Solo Jorge, un fin de semana sí y otro no. Lo pasamos en la playa, construyendo castillos que arrasa la marea. Ya le he enseñado, casi sin esfuerzo, que lo importante es disfrutar intentándolo.

28 jul. 2016

Ir y quedarse

Salvador Dalí, Dafne, la mujer árbol


A la señorita Mariluz le cansa el trasiego permanente: recoger mapas, libros, lápices y cuadernos para que no se desparramen durante el traslado; guardar la mesa, las sillas y el quitasol bajo el que ella y su domador desayunan al aire libre; ayudar a enganchar los remolques de las fieras. Hay noches en que sueña que sus pies se hincan en el suelo de la ciudad que están a punto de abandonar. De esas raíces brota una mujer que no es maestra de circo, sino modista, secretaria o repostera, y vive en una casa con jardín y postigos azules; pero, al crecer en sueños, las ramas de su vida se adelgazan y terminan por convertirse en látigos que el viento zarandea.

24 jul. 2016

Doma y fiera


Leonard Foujita, Domadora de leones


La señorita Mariluz es tímida y poquita cosa. Cuando algún miembro del circo se acerca al furgón escuela, la oye reprender a los alumnos con su voz de cristal a punto de romperse mientras los hijos del payaso la remedan, el del ilusionista hace desaparecer las llaves de su bolso y los mellizos de la acróbata dan triples saltos mortales entre los pupitres. Pero hay algo peor. Desde que el augusto la abandonó y ella se refugió en brazos del domador, cada noche resuenan tremendos latigazos en la caravana que comparten. Nadie se ha atrevido a mirar por el ojo de la cerradura. Quien lo hiciera, vería cómo la señorita Mariluz, ataviada con una escotada malla de la trapecista y unos tacones de aguja rojos, hace danzar a su partenaire a golpes de fusta antes de arrojarse a devorarlo como una leona.

21 jul. 2016

Vocaciones precoces

Procedencia de la imagen


Pese a su escasa afición a la vida itinerante, la señorita Mariluz aceptó el empleo atraída por los ojos soñadores del augusto. Todas las mañanas, de nueve a dos, mientras la maestra dicta sus lecciones, los hijos del malabarista arrojan las gomas por el aire, el de la trapecista se cuelga de la lámpara, la nieta del mago hace desaparecer los bocadillos de sus condiscípulos y las gemelas del lanzador de cuchillos siluetean la figura de la maestra con lápices bien afilados cada vez que ella se vuelve de espaldas para escribir en la pizarra. Ahora la señorita Mariluz ha sustituido los ojos soñadores del augusto por los astutos y afiebrados del domador y se acaricia el vientre con impaciencia. Cada día falta menos para que llegue al mundo su vengador. Ya le tiene encargado un látigo de juguete. Con tres correas.

4 jul. 2016

Noches de amor fantasma

Otto Dix, Soldado herido
La guerra se lo devolvió manco y con las cuencas vacías: un hombre huraño que nada tiene que ver con el que se marchó prometiéndole volver sano y salvo. Tan solo algunas noches, aquellas en que las lágrimas desbordan los ojos de los que carece, él vuelve a acariciarla, despacio, tiernamente, con el brazo que le falta.

29 may. 2016

Ars moriendi

Ilustración de Paloma Casado


La cercanía de la muerte, de la que daban cuenta canas y achaques, despertó en el abuelo un terror que le hacía pasar las noches en vela y los días en iracunda melancolía. El único remedio era hacerle frente, de manera que mandó hacer un ataúd, tapizado de seda, en el que se retiraba a descansar cada noche y del que emergía a la mañana sereno y confortado. La abuela, con el cuerpo agotado por sus quince embarazos, consiguió por primera vez dormir sin sobresaltos. 

Muerto el abuelo, mi padre lo enterró en una caja humilde y guardó el ataúd en el desván. Más tarde, con los primeros síntomas de decrepitud, surgió en él el mismo pánico a la visita de la parca y lo encaró con la misma determinación. El cómodo féretro ocupó el lugar de la cama matrimonial y mi madre, una mujer rígida y distante, se retiró aliviada a la antigua habitación de servicio. 

No sé qué extraño impulso me hizo conservar el ataúd y enterrar a mi padre en una sencilla caja de pino. A diferencia de ellos siempre he sido un hombre vital, capaz de gozar, pese a los años, la buena mesa, los amigos, el cariño de mis hijos y el de una esposa aún joven y bonita. Fue ella quien, entre bromas, me retó a pasar una noche en el viejo ataúd. Lo hice por darle gusto, pobrecilla, no podíamos imaginar que otra vendría a mi encuentro, blanca, delgada, fría, de boca y sexo ardientes como si arrastrase un hambre de milenios. Mis días se han vuelto un sinvivir, aliviado tan solo por las noches de amor. Dentro de mí se debaten sin tregua la impaciencia por que me lleve consigo para siempre y los celos, pues sé que allá tendré que compartirla con mis antepasados. Mientras tanto he dejado establecido, por supuesto, que al morir el ataúd sea incinerado conmigo.

Este microrrelato fue diseccionado bajo el Microscopio de ENTC por Asún Gárate, Elena Casero y José Ángel Gozalo

16 may. 2016

Leyenda del Salón Dorado



Vivió en Zaragoza un rey moro que ansiaba levantar en su palacio una sala que en nada envidiase a las del Paraíso, mas ninguno de los proyectos presentados por sus alarifes satisfizo al exigente monarca. Finalmente, se presentó en la corte un extranjero asegurando que, si le permitía contemplar la danza de las mujeres del harem, edificaría para él la más hermosa estancia que jamás nadie hubiera contemplado. 

Dudó el rey, pues era celoso y posesivo, pero al fin aceptó la propuesta. Al atardecer, en un solar anexo al patio del palacio, Aixa, la favorita, y el resto de sus compañeras bailaban ante el monarca y el forastero. Esperó este a que las jóvenes se emparejaran y, cuando alzaron sus brazos, curvándolos airosamente, pronunció un conjuro en su lengua desconocida. Al instante, los cuerpos esbeltos quedaron convertidos en columnas, los brazos se entrelazaron formando arcos caprichosos y surgió sobre ellos una hermosa techumbre decorada con versos del Corán. 

El rey lloró y suplicó, pues no quería conseguir sus deseos a tal precio, y el extranjero, antes de desvanecerse como humo, accedió a comunicarle que, entre las que formaban los versos, había diez palabras escondidas. Si las encontraba y las ordenaba debidamente, se desharía el hechizo. Cuentan que el rey perdió la razón trenzando infinitas combinaciones, y que las bellas muchachas del harem esperan aún que un mortal acierte con la fórmula que les permita continuar su danza.

Por diversos motivos no pude asistir a la VI Microquedada, que se celebró en Zaragoza el pasado fin de semana, pero participé en la distancia enviando esta "postal para el trovador" que ahora anda en manos de Luisa Hurtado.

25 abr. 2016

Mantenerse en forma

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Brazos y piernas han dejado de enredarse, incluso sincronizan pasos de zumba a ritmo de reguetón. Al terminar, cuando la monitora reencaja sus huesos, recogen prótesis y bastones y abandonan afanosas el gimnasio para dar ánimos a la hija recién divorciada, preparar unas lentejas a los nietos en paro o recoger a los bisnietos de la guardería.

10 abr. 2016

Venganza

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Jamás iba personalmente a recibir la mercancía, pero aquella mañana ordenó al chófer que lo condujera al almacén donde descargaban la remesa con el nuevo diseño. Una vez abierto el contenedor, fingió admirar la calidad del producto: la textura aterciopelada de la silicona, el brillo del vidrio en los ojos rasgados, la morbidez de pechos y caderas, la melena natural con su mismo tono rojizo. Un "Roxie" ronco y resentido pugnó por desgarrarle la garganta. Se contuvo. La única satisfacción que le dejaba aquella zorra era imaginar su hermoso cuerpo repetido mancillado por todos los hombres de la tierra. Antes de retirarse, se detuvo a ordenar, como al desgaire: "Una Roxie de esas, la dejan en mi apartamento".

17 mar. 2016

Vae victis




In memoriam JMRD, que me contó parte de esta historia.


Al primer aviso de la alocución inminente, la familia abandona el frescor del patio para congregarse alrededor del aparato. Hasta las tatas Patro y Carmela acuden a escuchar al general retorciendo aterrorizadas las puntas de su delantales.

−Buenas noches, señores −saluda Queipo a través de Unión Radio Sevilla−, mañana vamos a tomar Peñaflor. Vayan las mujeres de los rojos preparando sus mantones de luto...− . Antes de que continúe el rosario de brabuconadas y amenazas, Pilar se levanta con el rostro desencajado. «Es muy joven para comprender ciertas cosas», piensa su madre viéndola marchar.

La muchacha sube al soberao recalentado que nadie visita en verano. Hace una semana lo encontró en la azotea. −Yo no he jecho na malo, no me denuncie. Cuando dejen de buscarme, me iré pa Málaga −suplicó enloquecido. Cada noche, con la respiración agitada, Pilar levanta la tapa del arcón y le entrega deprisa lo que ha podido escamotear ese día: algo de gazpacho, pedazos de pan, los albérchigos del postre que guardó en un bolsillo; y, cada noche, aquel hombre orgulloso que soñaba en los mítines con una sociedad sin amos ni religión besa su mano al tiempo que susurra: −Dios se lo pague, señorita.

Este relato ha resultado seleccionado en el concurso de enero-febrero de ENTC con el tema de la radio para ser publicado en la edición del año 2016. Ana Vidal ha dedicado su sección En pocas palabras del programa Soles en el ocaso a ENTC y ha leído varios de los relatos seleccionados en el concurso, entre ellos este. Se puede escuchar aquí, a partir del minuto 41.

11 mar. 2016

El genio


Buscando ser original y único, le quitó las comillas a su vida. Se desvaneció en humo. Como tantos, era una pura cita.

Hiperbreve ganador en la Marina de Ficticia del mes de enero. El jurado fue Hiram Barrios y el tema, "Plagio". Fue un placer compartir el podio con mi amiga Mónica Brasca.

26 feb. 2016

El artista y la modelo

Con los primeros desaires del amante apareció un leve temblor al parpadear que apenas enturbiaba su belleza. Los ataques de celos repentinos provocaron aquella crispación en la comisura derecha de sus labios; los arranques de furia, el rítmico alzarse de ambas cejas; las sucesivas infidelidades, la contracción involuntaria de los pómulos. Decidió abandonarla cuando el rostro de la mujer no era más que un puzle dislocado que se armaba y desarmaba sin cesar. Antes de hacerlo, fascinado, le pintó un último retrato. Cubista, por supuesto.



Pablo Picasso, Mujer llorando

15 feb. 2016

Literatura en corto III

Pablo Garcinuño ha tenido de nuevo la amabilidad de llevarme al programa Literatura en corto, de Cadena Ser Ávila. En esta ocasión el programa ha estado dedicado a los bichos (no animales, como él tuvo que recalcarme) y las ondas se llenaron de coleopteros, orugas, mariposas e inquietantes insectos sociales. El resto de los autores invitados, aparte de Kafka, al que hay que colocar aparte, fueron Ana Vidal y José Manuel Dorrego, así que estuve casi en familia. No hay que decir que la lectura y la música engrandecen los textos, merece la pena escucharlos.

30 ene. 2016

Blancos y negro

Clic en la flecha para escuchar la canción durante la lectura


Sueña con viajar: recorrer Roma, La Martinica, Estrómboli, las calles de Chicago, navegar por el río Ulanga con una solterona, ser gánster o detective, enfrentarse a los peligros de la guerra, vivir la pasión del amor. Incluso morir por hereje, quemado en una hoguera, es preferible a permanecer en un café de esta ciudad claustrofóbica, sentado ante el piano, repitiendo como un tonto la misma canción cada vez que ella −o él− le piden, con esa mirada en que se mezclan la amargura y la melancolía: “Tócala otra vez, Sam”.

Con este micro cinematográfico pasé a la tercera ronda de la Copa ENTC 2016. Vistos los rivales que quedan, la cosa se pone cada vez más complicada.

26 ene. 2016

Herencia

Fotografía de Jaded-Night, en Deviant Art

Ha oído que algunos perros acompañan el féretro de sus dueños y se dejan morir sobre la lápida. Pero esta no, esta se empeña en rastrear dentro del armario —donde aún se ordenan las camisas y los pantalones de los que doña Rosa no ha sido capaz de deshacerse— y en acercársele suplicando una caricia. Que no se queje. No le faltan el pienso, ni el agua, ni el obligado paseíto nocturno. Solo algunas noches, cuando el movimiento tenso de las orejas y la excitación de la cola delatan que el viandante con el que acaban de cruzarse formó parte de una vida feliz, de la que perra y amo siempre la excluyeron, la viuda se da la satisfacción de arrearle un par de correazos en el lomo.


Este micro obtuvo el primer lugar en la Marina del Ficticia del mes de diciembre pasado. Armando Gutiérrez fue el jurado del mes, y este su veredicto

14 ene. 2016

Cicatrices

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Hace mucho que no usa ni la capa ni la caperuza, pero sus rasgos maduros aún conservan la belleza inquietante que tuvo desde niña. Su mala suerte en el amor es la comidilla del pueblo. Muchos la han pretendido y a todos acabó por rechazarlos. Ayer vino al estudio. Durante un rato repasó mis diseños como quien cumple un trámite. Al fin, con la voz tímida y las mejillas rojas, me pidió que tatuara en su vientre, junto a la marca casi desvanecida de una dentellada feroz, la cabeza del lobo.

Este micro ha resultado ganador en el III Certamen de Microrrelato Realidad Ilusoria, convocado en el blog del mismo nombre por Miguel Ángel Page.

10 ene. 2016

Apocalipsis en el barrio

Beato de Fernando y Sancha, Mujer y dragón apocalíptico


Hace una semana que los cuatro jinetes atravesaron la avenida que lleva al polígono industrial, pero el Sebas y su panda siguen pasando la tarde en los bancos de la plazoleta, compartiendo un par de litronas que beben a morro. Hoy, mientras hacen volar los dedos sobre las teclas de sus móviles, se han ido sucediendo en el cielo los siete ángeles trompeteros, la mujer con dolores de parto y el dragón que vomita un río de agua. El Isra levanta la mirada justo en el momento en que aparece la bestia: su cuerpo de pantera, las patas de oso, los diez cuernos y las siete cabezas bien merecen esa fotografía que va a compartir al instante, por WhatsApp, con los colegas que lo rodean. Estos, sin despegar los ojos de la pantalla, la cuelgan en sus muros de Facebook e Instagran. En menos de cinco minutos han conseguido doscientos cincuenta mil reenvíos y setecientos cincuenta y siete mil "me gusta".