22 jun. 2013

Las hermanitas


Claustro del convento de Santa Clara (Sevilla)

A sor X, inteligente, luchadora y contraria a la "trata de monjas".

De Kenia llegaron al convento de Santa Rosalía decididas a guardar voto de silencio y a cuidar de una comunidad envejecida, a punto de extinguirse. Sus jornadas transcurrían entre oraciones, trabajo y unas sonrisas medio tristes, medio forzadas, que llevaron a que el capellán las animara a participar en la liturgia con mayor libertad. Así, al tiempo que la capilla barroca se llenaba de ritmos y palmadas, de sonidos articulados en una lengua oscura y remota, los naranjos cambiaron su silueta por la de las acacias, la hierba creció borrando caminos, rompiendo la simetría de los parterres, y en el huerto comenzaron a volar flamencos -que las hermanas ancianas tomaban por ángeles- y a pacer los antílopes. La primavera trajo unas lluvias desconocidas y la acequia se convirtió en un río de lodo, pero en junio el cielo ha vuelto a ser de un azul vibrante y las monjitas jóvenes sacan de nuevo a las mayores a calentarse al sol. Bajo el barro que ciega el aljibe del claustro las esperan, agazapados, los cocodrilos.

Este micro ha llegado a las "deliberaciones finales" de mayo en La microbiblioteca y será publicado en papel, junto al resto de ganadores y finalistas mensuales. Además, he tenido la suerte de que haya pasado por la sala de autopsias en Pequeñas imperfecciones, donde ha sido hábilmente diseccionado.

16 comentarios:

  1. Un relato con gran sentido de la ecología.
    Bien manifestada ésta narrativa acerca del peligro de extinción de los cocodrilos y el método para compensarlo con la sobrepoblación de monjas.

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  2. Carlos, me he tenido que reír con tu comentario. Genial, gracias.

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  3. Qué manera tan hermosa de cambiar el paisaje, de meter la selva con sus peligros en un micro de monjas.

    Besos desde el aire

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  4. Cuando era pequeña estudié todo el preescolar y la primaria en un colegio que a la vez era convento de clausura. Hoy ya solo queda el convento, el colegio cerró por no adaptarse a la LOGSE. Cuando voy por cualquier motivo al lugar donde aprendí tantas cosas veo unos semblantes bajos las cofias que nunca pensé que vería, unas mujeres de tierras muy remotas que parecen ser hoy día las únicas capaces de clausurarse de ese modo…

    Kisses

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    1. El mundo se ha globalizado y la clausura también, Gata. A mí me resulta extraño ese fenómeno, de ahí surgió el relato.

      Ese convento debe estar muy cerca de mi casa. Mi barrio está lleno de ellos.

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  5. Los paisajes y fisonomías de los conventos han cambiado. Me ha gustado mucho tu micro, es bastante original y hace pensar.
    Besicos muchos.

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    1. Sí, Nani, todo cambia, hasta lo que no es más que una reminiscencia de otros tiempos.
      Besos también para ti.

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  6. Elisa, ¡enhorabuena! Unas hermanitas suplantadoras que no contentan con traerse el ecosistema africano quieren eliminar cualquier resto del nuevo lugar que les acogido.

    Un microrrelato sorprendente y que sirve para abrir muchos pensamientos.

    Abrazos.

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    1. Abrazos, Nicolás, es un placer recibir tu comentario.

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  7. Ohhhh, Elisa, dan ganas de mas. De que le pasen más peripecias y de quedarnos en ese convento para descubrir más olores, más maravillas, ver flores africanas raras abriéndose. En definitiva, que has abierto un huequito para entrar en otro mundo y eso es para mi un 10 total. Un besazo, me encantó conocerte en la presentación.

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    1. A mí también me gustó conocerte, y que aparecieras en la presentación y en la antología, y que hayas retomado el blog. No vuelvas a abandonarlo.

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  8. Buen relato

    Y es que, sin duda, una fugaz mirada cuando te cruzas con esas morenazas, ya te hablan de cocodrilos.
    Ya me parecía a mi que eso era cierto. Pero hasta que no lo has escrito, no he caído.
    Gracias Elisa.

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    1. :-D. Me gusta que te pases por aquí, Ernestillo.

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  9. Precioso. Y es que hay muchas personas que fabrican el paisaje. Orgullosa de estar contigo en La micro y con relatos con tanto encanto como este. Un abrazo!

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    1. Pues yo también estoy orgullosa de formar parte de esa antología contigo, con Asun Gárate, David Vivancos, Mónica Brasca, Puri Menaya, Sara Lew... Qué de gente.
      Un abrazo.

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