28 jul. 2016

Ir y quedarse

Salvador Dalí, Dafne, la mujer árbol


A la señorita Mariluz le cansa el trasiego permanente: recoger mapas, libros, lápices y cuadernos para que no se desparramen durante el traslado; guardar la mesa, las sillas y el quitasol bajo el que ella y su domador desayunan al aire libre; ayudar a enganchar los remolques de las fieras. Hay noches en que sueña que sus pies se hincan en el suelo de la ciudad que están a punto de abandonar. De esas raíces brota una mujer que no es maestra de circo, sino modista, secretaria o repostera, y vive en una casa con jardín y postigos azules; pero, al crecer en sueños, las ramas de su vida se adelgazan y terminan por convertirse en látigos que el viento zarandea.

3 comentarios:

  1. No sé si lo escribiste como continuación a los anteriores y después descubriste la imagen, o si ya conocías el dibujo de Dalí y te inspiró la continuación.
    En cualquier caso, ¡qué acierto! Me ha encantado la relación de la imagen con el cuento.

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    1. Fue continuación. En general busco las imágenes tras escribir el cuento, solo en ocasiones lo hago al revés. La verdad es que tuve suerte en encontrar esta acuarela de Dalí, además de preciosa viene como anillo al dedo.

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  2. Interesante y elegante relación entre la realidad y los sueños. Como (casi) siempre, cuando ambas realidades se entremezclan, surgen experiencias locas y bellas.

    Saludos, Elisa!

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