2 may. 2011

Agua de borrajas

El sábado 16 de abril, paseando por esa pública plaza que conócese como Facebook, topeme con el noble caballero Gotzon, el cual, tras comentar un sesudo artículo sobre la planta de la borraja escrito por mi señor cuñado, lanzome un guante que, no sin vacilación —pues harto respeto tengo a las letras de Don Gotzon— , y por no perder mi honra de cuentista decidime finalmente a recoger. Consistía el desafío en escribir un breve relato titulado Agua de borrajas y emplazados quedamos a publicarlo en nuestras respectivas gacetas, que agora llámanse blogs, tal día como hoy, 2 de mayo, puesto que considera el dicho caballero que en agua de borrajas quedan todas aquellas manifestaciones que celébranse la víspera, dizque conmemorando la dura condena del trabajo. Y pareciéndonos que el reto podría causar placer y regocijo a otros viciosos de la microliteratura, convinimos publicarlo en nuestro foro Brevedades, para que a él se sumaran cuantos miniescritores quisieren.


Más extenso de lo convenido salió de mi pluma el relato, pues siempre han sido las musas caprichosas y antojadizas, y, ya sin más dilación, déjolo a consideración de los lectores que por aquí pasaren, a quienes ruego lo juzguen con benevolencia.


Flor de borraja, fotografía de Joaquín Velasco

Agua de borrajas
(Leyenda)



Hay una yerba en el campo
que se llama la borraja
Toda mujer que la pisa
luego se siente preñada.


Romancero general



Cuentan antiguas crónicas que, entre los crueles reyes de los ágavos, destacó por su belicosidad y violencia el tercero de los que llevaron por nombre Caulión, y que casó este monarca con la dulce princesa Aminta, traída desde el país de Tule en una carroza de ébano tirada por ocho caballos blancos. La noche misma de la boda la joven reina engendró su primer hijo. Semanas después, ya sabidora de la cruel naturaleza del esposo y temiendo que el chiquillo, como así fue, se le pareciese, lloró amargamente Aminta y buscó la forma de no volver a dar descendencia a Caulión. Aconsejada por su vieja aya, hizo sembrar su jardín de esa yerba que llaman borraja y tiene la virtud de preñar, sin necesidad de varón, a la mujer que la pisa. Fue así como, tras el alumbramiento, y antes de haber yacido con su esposo, quedó de nuevo encinta la reina. Nueve infantes concibió de esta guisa, antes de morir de sobreparto del último, los nueve con los ojos azul terciopelo, como flor de borraja, y el carácter bondadoso de su madre, en todo diferente al del mayor.

Receló el rey al principio de la fidelidad de la reina; convencido, sin embargo, de que jamás entraba varón alguno en sus estancias y de que no había en todo el reino persona con aquel extraño color de ojos, aceptó a todos los infantes como hijos, aunque ninguno ocupaba en su corazón el lugar del primogénito, que se convirtió, apenas cumplidos quince años, en compañero de correrías de su padre y general de su feroz ejército. Vinieron por entonces a recrudecerse, por viejos pleitos de fronteras y aduanas, los enfrentamientos entre los ágavos y sus vecinos los amurios y en un arriesgado ataque a la fortaleza que protege el puente sobre el río Laucis fueron cercados y alanceados Caulión y su heredero.

Recién establecido en el trono, firmó el segundo hijo la paz con los enemigos y una desconocida prosperidad reinó entre los ágavos mientras se sucedían, uno tras otro, aquellos nueve monarcas sabios y prudentes, que administraban el reino con justicia. Mas quiso la mala fortuna que todos ellos murieran en la flor de la edad y sin dejar descendencia, pues suelen ser los híbridos de mujer y borraja enfermizos e incapaces de procrear. Y al finalizar el gobierno del último de los reyes de ojos azules recayó la corona en un sobrino nieto de Caulión, más sanguinario aún que sus antepasados, y quedó aquella breve edad de oro convertida en humo, tal como acostumbra a desvanecerse la felicidad de los hombres en la desgracia, la sombra y el olvido.

Participaron en la propuesta:
Gotzón
Anita Dinamita
Octavius Bot
José Luis

16 comentarios:

  1. Hermosa leyenda. Y gracias por lo de sesudo

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  2. Oye, lo de sesudo iba por el artículo, no por ti ¿eh?. ;)

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  3. Bueno, bueno, como se me ocurre a mi retar a alguien con ese apellido :)

    Siento que mi micro no está a la altura de las circunstancias (ahí queda como muestra de lo que ocurre cuando algo queda en agua de borrajas, jajaja)

    Bravo Elisa.

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  4. Me encanta la leyenda, no sabía yo eso de las borrajas, y mira que estuve leyendo al leer lo del guante lanzado en pos del día del Agua de Borrajas...
    Un señor cuento!!! perfecto para el día de hoy
    Abrazos

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  5. ¡¡Qué bueno!! me alegra que te hayan retado, de todo buen reto sale un buen relato ;) Abrazos

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  6. Muy bueno Elisa!!
    Creo que has resuelto con maestría el gancho del señor Gotzon!
    Saludos!!!

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  7. Estaba yo entusiasmada con esos vástagos de ojos azules y vas tú y te los cargas para restablecer el régimen de terror, ¡protesto!
    Me gustó este cuento con sabor tradicional.

    Abrazos de colores.

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  8. Elisa, simplemente: genial.
    Un cálido abrazo.

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  9. Con cuánto gusto he leído este cuento. Bravo, Elisa, extraordinario!!!!

    Besos admirados.
    Chapó

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  10. Qué gusto de leyenda en tu historia, un deleite que discurre con suavidad, quizá misma con que la brisa mece las borrajas de primavera. Con tu letra, el agua de borraja adquiere un dimensión enorme.

    Un poco influido por una reciente desaparición y de los colores dominantes en la foto que has colocado, ¿podrían ser de ojos violetas?

    Felicidades :-)

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  11. Cada vez estoy más convencido de que en alguna vida anterior fuiste juglar. Me dejo arrastrar encantado por la magia de tu leyenda que se me hizo demasiado corta. Un beso.

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  12. Gracias a todos por pasaros, no puedo pararme mucho a escribir porque ando de viaje, aprovechando que en mi tierra andan de sevillanas y rebujitos yo me he venido a Palencia, tierra juglares ;), a recargar las pilas.
    Besos (a repartir). :)

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  13. Me encantó. Tiene toda una atmósfera temporal, desde la introducción. Buenísimo trabajo.


    Saludos.

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  14. Bonita leyenda de borrajas, verdura de mi tierra aragonesa de preciosas flores azules... Lástima que murieran tan pronto los buenos hijos de la borraja, pero es que ya se sabe, mala hierba nunca muere...
    Voy a ver si llego a tiempo a cocer mis borrajas para el foro...

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  15. Gracias, Un tipo y Conocimiento amigo mortal.

    Puri, has coincidido con Lola en el lamento por la muerte, pero con un título (obligado) como "Agua de borrajas" tenía que quedar todo en nada :(.

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