15 jul 2010
¿Poética?
Con el adiestramiento necesario, leer microrrelatos se convierte en un hábito insoslayable. Suelen esconderse en los rostros de los transeúntes, en los de los pasajeros de los trenes, en las muchedumbres que se manifiestan, en las fotografías de prensa, en los cuadros de las exposiciones, en los libros de historia y en los de poemas. Cuando se logra capturar alguno hay que evitar disecarlo o perforar su cuerpo grácil con un alfiler que lo inmovilice; para que conserven su hálito, el escritor aficionado aprenderá de los maestros, los que fueron y son capaces de ofrecérnoslos frescos, palpitantes, capaces de destilar humor, emoción, revelaciones. La realidad, que hoy día desconfía de estructuras literarias complejas y artificiales, está presente en ellos tal como es, fragmentaria, polimórfica, dotada de perspectivas contradictorias y complementarias, enriquecida por infinitos puntos de vista; escribimos microrrelatos para no traicionarla. Y en pos de esta fidelidad decidirá el autor en cada caso si debe abrir puertas a lo íntimo o a lo desconocido; si utiliza la sorpresa para hacerse, y con él al lector, sensible al misterio o a la aventura de lo cotidiano; si prefiere golpear las conciencias o dar al receptor un toque en el hombro que lo vincule al instante gozoso de la lectura.
13 jul 2010
Nuevos tiempos
Mientras la madrastra contempla satisfecha en el espejo el resultado de sus últimos retoques faciales, a Blancanieves, cómodamente instalada en el palacio, se le va pasando el arroz.
6 jul 2010
Exprimido
—¡Estoy harto! Hace más de cincuenta años que vienen utilizando mi imagen hasta la saciedad y tú, con tu prestigio de sabio, no has conseguido que cobre un miserable céntimo —le espetó el dinosaurio al búho, que recién acababa de despertarse. —Si no espabilas y pleiteas de una vez con esa turba de minificcionistas sin escrúpulos —añadió— prescindo de tus servicios y le encargo la gestión de mis derechos al bufete de la zorra.
30 jun 2010
"En el escudo llevaba pintada una luna resplandeciente"
El caballero de la Blanca Luna derrota a Don Quijote
El caballero de la Blanca Luna, tras derrotar al de la Triste Figura, descabalgó y se le arrimó para escuchar las débiles palabras de la rendición. Fue así como se le contagió la cruel enfermedad de la fantasía y, a imitación del vencido, se lanzó a la búsqueda de una dama que pudiera parangonarse con Dulcinea del Toboso y de aventuras en las que probar la fuerza de su brazo. Mas ocurrió que la Luna, que no perdona a quienes toman su nombre en vano, lo privó del don de la locura, de modo que no encuentra señora cuya hermosura sea digna de su amor ni empresa alguna merecedora de su afán. Y desde entonces vaga por el mundo, cuerdo y anhelante, como un desgarro entre la realidad y el deseo.
24 jun 2010
Por palabras
Cortes (Navarra), foto de imgdos en Flickr.
Se ofrecen pastores avezados en conducir ciudadanos por senderos establecidos. Precios especiales fuera de periodo electoral. Disponemos también de domadores para recalcitrantes.
Este texto participó en el Concurso de relatos sobre anuncios clasificados de tablondeanuncios.com
Bases del concurso de microrrelatos en blogs y twiter.
20 jun 2010
Preso de su destino
Altair and houri, de Autumn Sacura
Pese a que mi corazón siempre tembló con la mención de Alá, a que ayuné y practiqué la oración y la limosna, no conseguía arrancarme el tormento de la tentación. Sólo inmolándome en la lucha contra el infiel logré asegurarme el paraíso.
Mas ahora que en el jardín de las delicias gozo a las huríes de grandes ojos negros, sigo soñando que cada cuerpo que estrecho entre mis brazos es el de mi amado Yusuf ben Abdulah.
14 jun 2010
En olor de multitud
La muchedumbre murmuraba atónita. En los rostros ruborosos de las doncellas se reflejaba el estupor; en los de las matronas, las dueñas y algún que otro mancebo, el deseo mal disimulado; los de los varones, ya fuesen campesinos, burgueses o cortesanos, traslucían la envidia y la incredulidad. Él avanzaba majestuoso, disfrutando del impacto que causaba la contemplación de su enorme verga, enhiesta y desafiante. Hasta que a aquel chiquillo inoportuno se le ocurrió proclamar que el rey iba desnudo, ocasionándole así una fastidiosa exhibitio interrupta.
Una versión de este microrrelato ha resultado, para mi sorpresa, ganador semanal en el concurso de Radio Castellón.
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