12 jun. 2012

Blanca (o negra)


Laurette tuvo que pasar mucho tiempo tras la cortina de seda roja espiando a Luz Celinda, antes de atreverse a pinchar en un tablón tres alfileres de Kobayende que había escamoteado a la bruja y a moldear con cuidado en torno a ellos una delgada figura de cera. Coronó el muñeco con un mechón de cabellos crespos arrancados a Enmanuel en una pelea y lo consagró con fuego, agua, aire y tierra. Después, muy despacio, un algo cada día, fue retirando las agujas hasta que, ante el asombro de la madre y la incredulidad del médico blanco, las piernas muertas del hermanillo comenzaron a sostenerlo y desapareció la nube que le empañaba el ojo izquierdo.

Ahora que Enmanuel camina orgulloso hacia la escuela y aprende a defenderse por sí mismo, Laurette sabe que debe restituir a hurtadillas cera y alfileres –¿qué castigo no tramará Luz Celinda si la descubre como autora del robo?– ; pero cada vez que se cruza con el grandullón que los hostigaba mientras ella tenía que llevarlo a cuestas, el que arrojó entre burlas aquella piedra que dejó tuerto al pequeño, decide guardarlas por un tiempito más.

12 comentarios:

  1. Ese vudú en positivo no deja de tener un fondo inquietante. ¿Qué no hará la tal Luz Celinda con la pobre Laurette?
    Besos.

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    1. O Laurette con el grandullón. Todo tiene su peligro. Gracias, Ricardo.

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  2. Encantador micro. Transmites dulcemente la magia de tus palabras.
    Un mágico abrazo!

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  3. Magia inversa para curar, aunque la negra amenace. Me ha gustado mucho Elisa.

    Besos desde el aire

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    1. Besos para ti, Rosa, blanco y negro, dos caras de una moneda.

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  4. Qué forma tan original de utilizar la magia, una mezcla de blanca y negra, como bien titulas. Me gusta mucho la manera de tejer tus historias, de describir las situaciones llevadas a zonas muy originales, con las que en principio no se contaba.

    Me quedaré por acá leyendo cuando pueda.

    Un abrazo Elisa, desde mi mar,

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    1. Bienvenida, Yashira, creo que vienes desde El microrrelatista, quédate por aquí todo el tiempo que quieras. Otro abrazo para ti.

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  5. Y me da que pensar ese guardar por un tiempito, no sé, me inquieta que ha pasado con el grandullón. Creo que no solo se limitó a usar magia vudu para sanar a su hermano.
    Me gustó.

    Besitos

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  6. Esto de las alfileres y los muñequitos siempre me inquieta un poco...y el grandullón, como dice Elysa...¿qué será de él? ¿cuántas agujitas de cabeza negra tendrá clavadas...?

    Me ha gustado mucho. Te lanzo un beso.

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  7. Hay que ver cuántas cosas se pueden contar en dos simples párrafos. Una historia muy original. Enhorabuena!

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  8. existen tantos matices de gris...
    tú no eres gris para nada, elisa.

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