21 jun. 2012

Bienaventuranza

Salvador Dalí, Estudio para La pesca del atún


La estrella los guió desde Jerusalén hasta este Finisterre. Por no perder su rastro talaron los carvallos, improvisaron naves y se enfrentaron a la galerna. 

Cuando amainó, vimos el mar teñirse de rojo e hicimos resonar las caracolas. Los hombres de la aldea acudieron en silencio y, entre todos, echamos los palangres a la luz de la luna. Así fue como, durante cinco días, nos mataron el hambre aquellas benditas tintoreras, cebadas con carne de cruzado.

8 comentarios:

  1. El cuadro de Dalí le va como anillo al dedo a tu texto Elisa.
    Muy visual.

    Besos desde el aire

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    1. Gracias, Rosa, fue un hallazgo a posteriori pero transmite el cuadro una impresionante sensación de violencia y movimiento. Este es un estudio que, curiosamente, me gusta mucho más que el cuadro definitivo.

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  2. Texto maravilloso, como siempre que te inspiras en un cuadro. Captas a la perfección el ambiente de la pintura. "Cebadas con carne de cruzado" es un magnífico final para este micro tan pictórico. Un beso.

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    1. Gracias, Mar, en realidad el micro surgió de una propuesta de las microjustas, "Cruzada estelar", que por lo visto es un juego de tablero que yo desconocía (hay muchos microjusteros jóvenes). Después encontré a Dalí y parece que casaron bien.

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  3. Es precioso el cuadro de Dalí que hoy nos muestras. ¿Sabes?, creo que cuando los lienzos sirven de inspiración salen obras maestras preciosas, y para muestra la tuya, esta Bienaventuranza, que refleja la crudeza del mar y sus bondades en forma de carne de "cruzado".

    Jó, muy bueno.
    Un abrazo.

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    1. Sí que me gusta inspirarme en imágenes, Laura, pero también disfruto buscando imágenes que ilustren los micros, como ha sido en este caso. Ciudad de la pintura es un lugar estupendo para encontrar obras pictóricas en alta resolución.
      Un abrazo.

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  4. Tienes una prosa tan elegante, Elisa. Es un gustazo leerte.
    Otro abrazo.

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  5. el mar, como la tierra, hace de muerte vida y de vida muerte. tu haces que se oigan sus olas. caricias ladinas.

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