18 ene. 2011

Vigilias


De nuevo suena  la carraca. Es una carraca de madera, pintada de amarillo, el único juguete que consiguió despertar la atención del niño:  la hacía girar con torpeza y, al oír el tableteo, abría la boca con su sonrisa llena de babas.  Cuando ya ni de agarrarla era capaz, sólo se dormía si se la tocaba muy despacio, como en sordina.  Víctor odiaba aquel sonido enervante y monótono y se acostaba con tapones en los oídos. Yo pasaba las noches en blanco, junto a la cuna grande con los barrotes rodeados por la gruesa chichonera; solo dormía de día, cuando llegaba la cuidadora.  Desde que el niño ya no está, es Víctor el que se levanta de noche y le da vueltas a la carraca hasta que me despierta el trac-trac enloquecido, se la quito de las manos, lo acuno entre mis brazos y seco sus lágrimas con besos.

23 comentarios:

  1. Qué triste, qué duro, qué bonito. Enternecedora historia, Elisa

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  2. Es algo cruel este tipo de tristeza. Pasando a saludar e integrándome al cosmos de la microficción. Saludos.

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  3. Uf Elisa, es precioso pero tan tan triste...
    Un beso

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  4. Me gustó y entristeció a partes iguales. El dolor se manifiesta a veces, con toda su dureza,en detalles pequeños; exactamente como lo has contado tú.
    Muy bueno

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  5. Bellamente triste. Es un micro muy cuidado, con un lenguaje rico. Se me hace que Víctor no odiaba el sonido.

    Saludos.

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  6. Este micro,cuya frase inicial salió de un encadenado que hicimos en un taller,llevaba durmiendo desde agosto. Me parecía demasiado amargo, por tanto os agradezco los comentarios más que nunca, sobre todo os agradezco que hayáis visto belleza en la expresión del dolor, quizá el más intenso que pueda sentir una persona. Supongo que lo que quería contar son las diferentes reacciones que se pueden experimentar ante esos hechos terribles, que amputan la vida.

    Torcuato, Pablo, Anita, Carlota, Luisa, Gabriel, besos emocionados.

    Eskimal, la vida es cruel, también, un abrazo y bienvenido al blog y al cosmos. Supongo que el cosmos será este mundillo cada vez más amplio (somos más) y más estrecho (estamos más unidos).

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  7. triste como las carracas, no sé por qué, pero ese juguete de la posguerra siempre me ha parecido triste, pero bello también (tu texto y las carracas).

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  8. Como en otras ocasiones, has sido capaz de abordar el dolor midiendo el nivel de lo lacrimógeno. Un objeto tan enervante como una carraca lo has convertido en vehículo de amor. Me ha gustado mucho.

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  9. Uf, muy triste... Me ha emocionado y ha conseguido ponerme los pelos de punta. Un gran trabajo.
    Un saludo, Iria L.

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  10. Terrorífico, hermoso, vertical.
    Abrazos pativanescos,
    PABLO GONZ

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  11. Manu, Acuática, Pablo, Iria, gracias también.

    Caboclo, me gusta especialmente tu comentario, esa idea de que la carraca es un vehículo de amor redime la tristeza del cuento.

    Abrazos a todos.

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  12. ¡Me has emocionado Elisa!
    Espeluznante, hondo y de infinita ternura.

    Un abrazo

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  13. Estremecedor, buena imagen literaria.

    Un abrazo

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  14. muy duro... no sé si hay que plantearse de dónde vienen estos textos, al menos yo, ya sólo me dedico a 'sacarlos' sin mucho pudor como uno más. hacía mucho que no me pasaba, me alegra ver que sigas tan activa.
    saludos

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  15. Conmovedor, delicado, puro.... Fantástico, Elisa. Eres capaz de que sintamos el dolor de tus personajes con sólo unos trazos.
    Besos.

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  16. Baizabal, Patricia, gracias.

    Santamaría, me alegro que hayas pasado, intento no dejarlo, aunque a veces la musa se pone de lo más esquiva.

    Miriam, que escribas en tu blog y dejes algún comentario en otros indica que tienes un respiro. Me alegro, espero que hasta que te agobie de nuevo el trabajo nos dejes algunos micros más para poder disfrutarlos.

    Besos a los cuatro.

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  17. Muy triste, pero precioso Elisa, la carraca enloquecida golpea también mi corazón. Besos

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  18. Gracias, Puri, un beso para ti también.

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