7 ene. 2011

La semilla

The sun rises, de Ana Aydillo


Era su única dote. Cuentan que la traía en una caja de cedro, que la sembró la noche misma de la boda y que, a falta de agua, la regaba con su propia sangre. Se convirtió en árbol con desconocida rapidez, por primavera se cubrió de pequeñas flores aromáticas y al llegar el verano estallaron los frutos: rojos, azucarados, tentadores. ¡En esta tierra desolada! Sin duda era obra del maligno, hubo que ordenar a los fieles que lo descuajaran. No somos responsables de que, en su celo purificador, apedrearan a la extranjera. Perdió un ojo, por eso oculta su rostro con un velo, y en su tienda, de noche, dejaron de oírse risas. Entonces decretamos que las mujeres honradas no pueden plantar árboles. Sólo por evitar nuevas desgracias.

Esta es una versión remozada del relato que participó, sin éxito, en la última convocatoria de ReC. Encontrar en el blog de mi compañera Ana Aydillo este hermoso cuadro me ha animado revisarlo y publicarlo.

23 comentarios:

  1. Pues celebro que lo remozaras, porque es un relato exquisito, muy tuyo.

    Abrazos

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  2. Yo también, el relato es precioso y con un toque inquietante, y el cuadro que lo acompaña me encanta!
    Abrazos

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  3. Que miedo lo tentador y lo desconocido...

    Me gustó mucho tu relato.

    Un abrazo

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  4. Lo bello, lo tentador, lo desconocido, inquieta y lleva a situaciones de opresión. Muy bien relatado.

    Besos, mil.

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  5. Ángeles, muchas gracias por los ánimos.

    Anita, a mí me encanta que te guste el cuadro. Pasa por el blog de Ana, tiene muchas otras maravillas.

    Bice, Lola, por vuestros comentarios veo que se capta la idea que quería expresar.

    Qué suerte tengo de teneros a los cuatro como lectores pero... ¿qué hacéis un viernes por la noche delante del ordenador? Ay, lo mismo que yo, claro, que somo unos enganchaos, como me dice mi hijo.

    Abrazos de fin de semana.

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  6. Micro de aliento legendario, de prosa suave, aterciopelada, que encierra una crítica que apunta directamente a los cimientos de la mentalidad de muchas sociedades y regímenes políticos: el miedo atávico a lo desconocido, al cambio, aunque ambos sugieran algo maravilloso; la imposición de las costumbres más reaccionarias y el rechazo a quienes pretenden lograr una realidad más amable; la violencia como forma de coacción social y cultural.

    Es un texto delicioso en la superficie y descorazonador en su subsuelo. Y de ese contraste doloroso surge la crítica feroz a una manera de concebir las relaciones humanas en sociedad.

    Soberbio. No sé cómo era la versión primigenia, pero esta es extraordinaria.

    Tenía ganas de pasarme por aquí con más calma y dejarte un comentario. Ha sido un placer Elisa.

    Un abrazo.

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  7. Me encanta el tema del yo y los otros. Me parece admirable que seas capaz de abordar sucesos "tremendistas" (regar con sangre, perder un ojo, ...) con una prosa tan elegante, sin estridencias ni fuegos de artificios. Un equilibrio muy difícil.

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  8. Muy bueno Elisa. En un punto imaginé a la protagonista de Letra Escarlata.
    Nada atemoriza más a los hombres que lo desconocido.
    Me gustó mucho!
    Besos,

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  9. Excelente e intrigante relato. Hay temor a lo desconocido, 'a la obra del mal', lo de regar con sangre es muy inquietante y da para pensar mal.
    Me gustó mucho, Elisa.
    Un abrazo.

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  10. Hola Elisa, gracias por "atraparme " con tu micro relato,me gustó.

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  11. Gracias Elisa por "atraparme "con tu micro relato, me gustó mucho.

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  12. Iván, ya te dije en tu blog que me habías dejado sin palabras y doblemente, por el análisis detallado del contenido (como siempre, hay lectores que van más allá de lo que el propio autor pensaba haber escrito) y por los elogios que dedicas al texto. Cuánto me alegro de que te hayas pasado con calma y hayas escrito.

    Caboclo, esa vena tremendista me sale con frecuencia. Quienes me conocen dicen que no cuadra demasiado con mi personalidad. Debe ser que la literatura desnuda la cara oculta de la gente.

    Claudia, he tenido que buscar información sobre La letra escarlata, porque ni la he leído ni he visto la película. Después de varias reseñas y un trailer creo que voy a intentar rellenar esa laguna pues tanto novela y como la película protagonizada por Demi Moore y Gary Oldman tienen muy buena pinta. Y sí, claro, hay cierto paralelismo en la temática. Gracias por la pista.

    Mónica, no sé a qué te refieres con lo de pensar mal. Lo de regar con sangre fue muy discutido con mi lector de primera mano, que se empeñaba en que lo quitara por truculento (como dice Cabloclo) pero yo me negué. De todas formas queda matizado por el "cuentan", a saber con qué regaba la semilla la pobre muchacha.

    Ana, tú también me atrapaste con tu cuadro.

    Muchísimas gracias a los cinco y un abrazo para cada uno.

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  13. Exquisito micro Elisa!!!
    Llego muy tarde al blog así que nada de valia puedo agregara lo ya dicho.

    Siempre es un placer leerte pero en esta oportunidad, para mi gusto, ha sido un placer sublime.

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  14. Coincido con Ángeles: es un relato muy tuyo. Tiene esa elegancia de la prosa de la que ya te he hablado. Además un aire bíblico o Herman Hesse o de fábula india. Es un tono difícil de hallar. Tú lo logras claramente.
    Un abrazo fuerte,
    PABLO GONZ

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  15. Patricia, el placer es mío de verte por aquí, gracias.

    Pablo, gracias también por tus palabras. Que sepas que siempre te leo aunque pase de puntillas por tu blog. Me encanta que hayas encontrado en el micro ese tono oriental o bíblico, es cierto que no siempre se consigue.

    Besos a los dos.

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  16. Pues a mí me ha gustado mucho, es como si hubieras escrito una leyenda mítica de alguna tribu legendaria.

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  17. Manu, gracias por el comentario y por la visita. Todo un honor.

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  18. Desgarrador Elisa. No sé cómo sería la primera versión, pero esta te ha quedado de lujo.
    Un beso :)

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  19. Tremendo, me gusta la tensión mantenida y bien resuelta.

    Saludos

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  20. Acuática, la versión anterior era algo más breve, para ajustarse a las normas del concurso, creo que el micro necesitaba algo, no mucho más de espacio. Cambié la frase inicial, que siempre resulta complicado encajar, aunque por supuesto fue el origen de la idea y sigue por ahí, aunque partida en dos.

    Gracias, Baizábal, encantada de que te guste.

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  21. Elisa.
    Necesito tu correo electrónico.
    Besos

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  22. Eso de los premios, Elisa, sientan bien, pero siempre he creído que un texto debe valerse por sí mismo. Desconozco los otros, pero el tuyo es encantador.

    Un abrazo.

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  23. José Manuel, es que tú me lees con buenos ojos. Me alegro de que te haya gustado, un abrazo.

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