24 ene. 2011

Variaciones sobre unas gominolas

Isa en el país de las gominolas, fotografía de PoweredbyLarios

La miel en los labios I


Durante dos horas las sonrisas —dulces, pícaras o melancólicas— han ido alternándose en su rostro. Mientras tanto, las luces de los focos la acariciaban y el objetivo de mi cámara recién estrenada le lamía los muslos, las caderas, los pechos pequeños. Le hice sustituir los vaqueros ceñidos por una mínima camisola de seda y al fin, entre risas, sembramos de gominolas su cuerpo desnudo. Esas gominolas que, terminada la sesión fotográfica, empezaba a retirar con mis labios una a una cuando oímos el giro de la llave en la cerradura. ¡Hostias, mis padres!, farfulla entre dientes. Una granizada de colores rebota en el parquet del salón.

La miel en los labios II

Dedicado a Cienfuegos, con mi agradecimiento por sus sugerencias.

Acepté posar para él sin reticencias. Era el tipo de hombre que inspira confianza, el camarada al que se cuentan desamores, tiñendo de frivolidad la amargura. Tendrá que ser en tu casa, me dijo, mi estudio está manga por hombro

Ahora lo observo colocar las fotos, meticuloso, y disfruto de la luz cálida que me envuelve mientras él empieza a manipular la cámara. Se concentra, la punta de la lengua sobresale de sus labios bien dibujados, como la un chiquillo que se enfrentara a una página de multiplicaciones. Sus manos, de dedos largos y finos, hacen crecer o disminuir el objetivo con movimientos precisos. Soy yo la que le propone sustituir los vaqueros por el vestido escotado; él el que descubre los caramelos sobre la repisa, me arranca el vestido y, entre risas, los derrama sobre mi cuerpo desnudo. Inmóvil e impaciente, oigo un clic, y otro, y otro, hasta que deja al fin la cámara a un lado para acercar la boca hasta mi cuello. Y, justo cuando sus dientes retiran el primer caramelo, oímos girar la llave en la cerradura y un Mami, hoy no hay clase de karate resuena en el salón. La lluvia de colores salpica la alfombra. Desde la puerta, Jaime nos mira de hito en hito antes de lanzar un grito desconsolado: Pero, ¿qué estáis haciendo con mis gominolas?

16 comentarios:

  1. El segundo texto me ha recordado a un episodio de Friends, jejeje. Me gusta más la primera versión, me parece que es más pícara y que describe mejor el juego fotógrafo-modelo. Qué gusto leerte Elisa :)
    Un beso

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  2. Coincido con Acuática,tratándose de un micro de humor, como reza la etiqueta, me ha gustado más el primero. Que el niño descubra a la madre me causa tristeza, en cambio los padres de la joven sí que provocan risa.
    Claro que esto es lo que hace tan difícil al género, no todos reímos por la misma causa.

    Un abrazo Elisa.

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  3. Sin duda el segundo funciona más pues nos arranca tiernamente del erotismo fino que has logrado.

    Un abrazo

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  4. Acuática, Friends me encanta (la verdad es que lo descubrí a través de mi hija, que tiene todos los capítulos), pero ese creo que no lo he visto. De todas formas es una experiencia que, más o menos, muchos hemos vivido.

    Patricia, no sé si es muy real, pero yo lo veía como que el niño se preocupa sólo por los caramelos. Tal vez los niños de hoy día vean el sexo con una naturalidad impensable para nosotros cuando éramos niños. Es una hipótesis.

    Baizabal, yo también lo veo como tú. Pero afortunadamente hay tantas lecturas como lectores.

    Gracias a los tres y un abrazo para cada uno.

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  5. Me quedo con el niño preocupado por las gominolas :-) Me gustó mucho
    Saludillos

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  6. El primero me ha traído a la cabeza un episodio de mi adolescencia, la llegada inesperada de los padres.

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  7. Lo que más me ha gustado es el ejercicio en sí en torno a una misma idea: la utilización de la tercera persona, y la hija como protagonista, en el primer caso; y el uso de la primera persona, la madre como narradora y el pequeño como descubridor (invirtiendo un poco el anterior), todo adobado con una descripción minuciosa, en el segundo.

    Creo que, como le expresas a Patricia, el relato deja entrever claramente que el niño se preocupa por los camarelos; ésa es la ficción, pero en la realidad he de decir que coincido al respecto con la opinión de nuestra amiga. Lo que a mi entender le quita un poco la gracia buscada. De todas maneras, ¡no me hagas caso!

    Saludos.

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  8. ¿Cuál de las dos historias es continuación de la otra?

    Muy divertidas.

    Un abrazo

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  9. Pues a mi me ha gustado, sobre todo, el conjunto de los dos: dos tiempos, ciertas cuestiones que no cambian, mientras que el contexto sí. La chica del primero es la madre del segundo, después de una vida y un fracaso matrimonial; o la chica del primero puede ser la hija del segundo, que descubre el sexo pero no lo va a aceptar en su madre. Y, por supuesto, el chico de la casa, que no entiende nada más allá de los dulces colores de sus gominolas.
    Un abrazo, Elisa. Me gusta tu díptico. Igual te imito y me lanzo a escribir alguno, que llevo tiempo pensando en ello.

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  10. Qué curioso, lo de la distinta percepción del segundo según quién lo lea. Y se me ocurre que las dos personas que han visto tristeza en el segundo son argentinas, ¿tendrá algo que ver? Quiero decir que me planteo si la visión del sexo y la infancia pueden variar por entornos educacionales o países. Lo del humor no es más que una etiqueta y se la puse porque el primer lector se rió cuando lo leyó.

    Puck, a mí también me gusta más el segundo. Manu, mi caso fue peor, pero mejor no lo cuento.

    Gabriel, yo siempre te hago caso, ¿cómo no iba a hacértelo? Pero tal vez estaría bien que fuese así, que el niño aceptase la situación con cierta normalidad. Supongo que los niños esquimales lo verán así, puesto que en un iglú la intimidad debe ser complicada.

    Bice, tú eliges, o vosotras elegís, incluso cada una puede elaborar su propio orden :).

    Pues hala, Caboclo, estaré encantada de leerlo. En realidad es un tríptico, pues la primera versión apareció hace tiempo, en el vendaval de micros. Y era más triste y más fea que estas dos.

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  11. Se dice que en el siglo XIX se inventó el ocio; que en la década del cincuenta se descubrió la juventud; y, podría afirmarse, que otro de los grandes descubrimientos del siglo XX ha sido la niñez. De dicho acto revelador han nacido profundos estudios, muchos de los cuales tratan este tema y han dilucidado de manera irrefutable que, independientemente de la cultura, la vista por un niño de sus padres teniendo relaciones tiene un impacto negativo, aunque el menor en cuestión en apariencia se haya fijado, como en el caso, sólo en las gominolas. Este saber extraliterario, es el que me “estorba” la comicidad del texto. Pero éste es muy bueno, no te quepan dudas de ello.

    Y no puedo dejar de referirme al texto de Hipólito Navarro que, al menos que en su lectura se me haya pasado imperdonablemente algún dato, hay unos tremendos gazapos. Antes de mencionarlo cito un ejemplo: la implacable crítica Avelina Lesper al leer la siguiente notable mini presentada en Ficticia:

    "ARTEREXIA"
    Vetusta Morla.

    Adele Bloch-Bauer no era consciente de su esbelta figura ni de sus delicados trazos. Por más que la gente le decía que sí, que era un auténtico retrato de Klimt, ella, frente al espejo se veía como un Botero.

    Opinó lo siguiente: “El artista o el escritor tienen que saber” para que la ficción sea verosímil. Adele no sabría lo que es un Botero, seguramente si conocería un Rubens. La correlación histórica para la verosimilitud es muy importante.

    En otras palabras, Adele no podía sentirse como un Botero porque éste no existía en su época: es un anacronismo.

    Algo similar ocurre con el texto de Novarro: el polo sur no es el hábitat de los esquimales; éstos se afincan en el polo norte con sus iglús (en verdad ya no viven en ellos); además, la aurora en el polo sur no es boreal, es austral; tampoco hay osos en el sur. Por otra parte, en el polo norte tampoco hay pingüinos. Tales errores, salvo que haya algo de la trama que explique la dislocación, me han dejado pasmado en un autor de los quilates de Novarro. Por supuesto, el texto es buenísimo y la solución sencilla.

    Desde ya, Elisa, discúlpame estas divagaciones.


    Un abrazo.

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  12. Gabriel, muy interesantes tus aportaciones.

    En cuanto al tema del humor es indudable que hay un componente cultural. Es decir, ante el texto hay personas que lo han visto desde un punto de vista más sicológico y otras no han pensado en ese aspecto y lo han encontrado simplemente divertido. Y claro, ya sabrás que en España hay un lugar común sobre la pasión de los argentinos por el psicoanálisis... y yo, prejuiciosa como soy, he pensado en que tanto Patricia como tú sois argentinos.

    Creo que esas críticas feroces de Avelina Lesper las he leído, porque no quedaron más o menos resguardadas en Ficticia, sino que las publicó en su blog (a mí personalmente no me pareció muy correcto, aunque desde luego eran aleccionadoras). En cuanto al texto de Hipólito, no me cabe duda de que siendo biólogo como es esos gazapos no pueden ser errores. Lo que no pillo es eso de "la solución sencilla", no sé a qué te refieres".

    Gracias por la conversación, me encanta charlar contigo.

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  13. Elisa, para que no te quedes con la duda, cuando mencioné lo de “la solución sencilla” me refería al texto de Navarro. “Corregirlo”, sería fácil: con colocar polo norte y reemplazar los pingüinos por focas. Al igual que al texto de Vetusta Morla, reemplazando Botero por Rubens, se lo salva. Pero como dices, siendo Navarro biólogo no pueden tratarse de errores. Ahora bien, si hay alguna clave secreta, para mí ha fallado: un texto debe defenderse solo; los lectores no pueden estar en la cabeza de los autores. Y el texto así, solito, como está, se ve como un error grosero que no se justifica por ningún elemento, por ejemplo, fantástico de la trama. ¡Si lo leo y me hace acordar a Andy Panda! (Dibujo animado donde sucedía algo similar). Tal vez se trate de una humorada o un capricho o una tomadura de pelo para con los lectores (creo que por ahí viene la mano), pero si es así pienso que tampoco funciona. En eso, parafraseándola, coincido con la Lesper: La correlación biogeográfica para la verosimilitud es muy importante.

    En cuanto al psicoanálisis, yo pienso como Borges El psicoanálisis es una rama de la literatura fantástica; o como Popper que afirmaba (con los fundamentos de su método) que el psicoanálisis era una mala teoría científica. Pero más allá de eso, no podemos ignorar el hecho de que el gran aporte de la psicología (o popularización porque muchos escritores y pensadores ya lo sabían desde siempre) ha sido develar la importancia de la niñez.

    Por último, efectivamente, la Lesper publicó las críticas en su bitácora. A mí me premio cinco minis y me dejo sin piel, pobrecitas, tres.

    Más abrazos.

    PD. A mí también me encanta charlar contigo ;)

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  14. Dos cuentos con un tono de erotismo que superan al de la fotografía.
    Ahora que repaso mentalmente la literatura elisiana, recuerdo sensualidad en muchos de sus relatos. Sin embargo me parece que cuando se trata de ángeles, arcángeles y querubines están más sueltas las descripciones, mas precisas, aunque la imagen del zoom creciendo es muy buena. Quiero más.

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  15. Qué difícil elección, Elisa! Los dos están geniales y tenían que aparecer de la mano, como dos góminolas que se quedan pegadas dentro de la bolsa. Gracias por la dedicatoria y un abrazo. Y felicidades por la nueva imagen del blog.

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