9 jun. 2010

Manjar

 Moon, de Moon-artifice

Un hambre antigua, que les hinchaba la panza y les hacía los ojos redondos y enormes, los impulsó a seguir la escala luminosa y a subir a la luna cogidos de la mano. A falta de cuchara, los dos chiquillos arrancaron con sus puños menudos grandes trozos de pulpa dulce y blanca. Comieron hasta hartarse, dejando en la superficie del globo unos huecos profundos, como cicatrices sombrías. A la mañana la madre los encontró muertos, a orillas de la playa, con una sonrisa satisfecha y las mejillas churreteadas de zumo de plata.

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14 comentarios:

  1. Es condenadamente bueno y triste Elisa. No hay que dejar añejar el hambre.
    Besos,

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  2. No sabremos nunca qué pasó con esas almas, no lo alcanzo a vislumbrar.
    Si me lo contaras...
    Abrazos.
    Sarco

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  3. ¡Quiero saber dónde se posará esa escala luminosa esta noche! Si me lo dices, prometo ser moderado y usar una cucharita de té.

    Saludos.

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  4. Elisa, después de lo que sucede al par de chicos, prefiero gozar de la luna a la distancia; tiene dos ventajas: yo la disfruto y no se acaba.

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  5. He sido maestro, me ha jubilado joven, pero esa no mirada de satisfación la he visto tantas veces, que al leerlo me ha llenado con su sencillez didícil de alcanzar.

    Blogsaludos

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  6. Así que, ¿por eso tiene cráteres la luna? :)
    Me ha encantado!
    Besos!

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  7. Felicidades, Elisa. Es precioso

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  8. Parece una leyenda, visual, bonito y triste a la vez.

    Saludo

    R.A.

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  9. Claudia, ojalá no hubiese hambres añejas.
    Gracias, Anónima.
    Sarco, yo creo que fue un sueño, una muerte dulce.
    Gabriel, seguro que sobre cualquier mar del norte o del sur, se posa la escala.
    José Manuel, tenemos la suerte de gozar de la luna y de la panza llena.
    Adivín, Gotzon, gracias.
    Virginia, sí, es por eso, así que cuando mires la luna, no los olvides.
    Pablo, R.A., gracias por vuestra visita.

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  10. A mi me parece un cuento muy feliz. Supongo que es mejor morir lleno que morir de hambre

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  11. Rodrigo, no abuses, que es peligrosa.

    Juan, yo quería transmitir también, junto a la tristeza, ese matiz de felicidad del que hablas.

    Gracias a los dos por comentar.

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