9 may. 2010

Au pair


El hombre me saluda con una inquietante sonrisa. La mujer, a su lado, exhibe una pálida belleza y una melena color ala de cuervo. Con mi inglés balbuceante les agradezco que hayan venido a recibirme al aeropuerto en plena madrugada. Los tres niños saltan en torno a mí, alborozados, y en su espontánea alegría olvidan esconder los colmillitos puntiagudos. En el carruaje que nos conduce al que será mi hogar durante nueve meses empiezo a pensar que tal vez encuentre problemas más graves que el de la calidad de la comida –que tanto preocupaba a mamá– mientras el pequeñín, encaramado en mis rodillas, se empeña en seguir olisqueándome el cuello.

11 comentarios:

  1. La verdad no me gustan mucho con un final tan intempestivo. Me parece que se abusa en el recurso de la sorpresa del final en ocasiones.

    Un saludo, Elisa.

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  2. Contrario a Esteban, no me parece el final tan intempestivo, cuando ya los chiquillos enseñaron los colmillos. Desde luego, cuestión de gustos.
    Un abrazo.

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  3. Una profesión complicada, la de niñera! jejeje!
    A mí sí me ha gustado el final, como dice José Manuel, ya estaba avisado con los colmillitos de los niños, y en parte también, aunque más difícil de ver hasta que llegas al final, con el pelo color ala de cuervo :)
    Como siempre, muy bueno!
    Besos!

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  4. También me gustó. No es tanta la sorpresa final cuando entrelíneas nos presenta ya unos colmillitos...

    Un saludo indio

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  5. Elisa, me ha gustado mucho. No creo que el final esté fuera de lugar, en todo caso hay pistas, veamos: pálida belleza, la melena negra, la llegada de noche, los colmillos de los niños y el carruaje (un elemento más que evocador); o sea, el camino está más que llano para el final. Hay, sí, un par de cositas que me llamaron la atención: una, cuando dices “ala de cuervo”, ¿por qué ala y no directamente color cuervo?, quizá me pierdo de algo. Dos, en la siguiente oración creo que sería mejor (ya estoy oficiando de meterete, válgame Dios) “recibirme al aeropuerto en plena madrugada”, o “a esta hora de la madrugada” y dejar que el lector la califique de intempestiva.
    Son dos cositas menores que de seguro tienen que ver más con el gusto que con otra cosa.

    Saludos.

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  6. Matías González10 de mayo de 2010, 23:14

    Diferente, alegre,natural,... Me encanta.

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  7. Elisa, me gustó. Y si lo haces menos evidente ("colmillitos" me lo dejó muy claro demasiado pronto, a medio relato; con el "carruaje" y el "cuello" ya había suficiente, creo. O tal vez esperar más antes de decir "colmillitos", o alargar más el suspense) te queda el relato redondo. Sigo por aquí.

    Un saludo.

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  8. Muchas gracias a todos, en especial a Esteban por abrir debate. Me da la impresión de que él se refería, más que al final intempestivo, a que el relato con lo que juega es con la sorpresa y su desvelamiento y que hay demasiados micros con ese mismo esquema. Yo estoy más de acuerdo con la opinión de Víctor, que precisamente es contraria a la de Esteban, el final se anuncia demasiado pronto, con los colmillitos.
    Los consejos de Gabriel son más sencillos de aceptar o rechazar, porque afectan a pequeños detalles. Me convence su sugerencia de eliminar intempestiva, es una redundancia (ahora mismo voy a hacerlo), pero no la de sustituir color ala de cuervo por color cuervo. Ala de cuervo me sugiere un azul brillante con reflejos azulados, en cambio, cuervo, un negro triste y sucio (esta diferenciación es totalmente acientífica).

    Un cariñoso saludo a todos, Esteban, José Manuel, Isabel, Virginia, No Comments, Gabriel, Matías y Víctor, aprovecho para insistir en que las críticas constructivas son bien recibidas, aunque piquen ;).

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  9. La putada es que siempre te va a tocar trabajar de noche, jaja, tiene que ser complicado tratar con esas criaturillas tan simpáticas.

    A mi también me jodieron la sorpresa los colmillitos puntiagudos, pero me ha gustado mucho.

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