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Francisco de Zurbarán, Santa Águeda |
Oculta su piel joven a los ojos de los hombres. Suprime los espejos para evitar contemplarse. Aún así, sabe de su hermosura; y cuando piensa en el Amado, omnipotente, ubicuo, capaz de contemplarla desnuda en alma y cuerpo, se entrega fervorosa a las fantasías de la seducción.
Este micro lo publiqué hace tiempo en El microrrelatista y no lo había traído por aquí. Me he acordado de él porque ahora mismo me voy a ver la exposición Santas de Zurbarán en el convento de Santa Clara de Sevilla.
Pues gracias por traerlo y disfruta de la exposición.
ResponderEliminarBesos desde el aire
Muy seductor y sugerente. La verdad es que transmite muchísimo. Envidia cochina de tu arte.
ResponderEliminarSaluuuudos y un beso gratuíto.
Todos los amores son complejos, pero algunos especialmente.
ResponderEliminarUn abrazo Elisa.
Me alegra que te hayas acordado de él y lo hayas compartido aquí porque no lo había visto y es precioso. Ese amor escondido a los ojos de los mortales.
ResponderEliminarDisfruta de la visita. Saludos.
Pues nunca es tarde, Elisa.
ResponderEliminarYo conocí a alguien que coleccionaba estampitas de vírgenes y santas, aunque ella era una víbora.
Qué poquito que hablamos en Madrid. Qué pena.
Una abrazo.
Espero que hays disfrutado la exposición, mientras tanto nosotros disfrutamos esta joyita que nos has dejado.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Me alegra que lo hayas traído, Elisa, porque me lo había perdido en el microrrelatista y es una pieza excelente.
ResponderEliminarUn abrazo,
Me encanta, qué sugerencia. El misticismo tiene una potencia filosófica, erótica y narrativa muy compleja, eres una valiente y me parece el relato ha logrado escarbar en las entrañas de lo íntimo. Un abrazo.
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