![]() |
Ana Matías |
La primera vez fue una mañana de ojeras, alargó su mano tímidamente y me recogió el pelo, dejando al aire varios mechones, con una gracia de la que yo siempre he carecido. Se fue atreviendo con la barra de carmín, un toque de rímel y los pendientes de turquesas que no había sacado de la caja desde que me los regaló mamá. Un día, tras obligarme a quitarme los vaqueros, me mandó de regreso al dormitorio. Volví con el vestido de licra estampado, el que nunca me puse porque se ajusta demasiado. Me regañó y, no sé por qué, le hice caso: en dos semanas de yogur y gimnasio el vestido se me ceñía al cuerpo sin marcar una arruga. Sonríe con una coquetería que a mí me avergüenza y ha conseguido que la mano de Mario me busque de nuevo entre las sábanas. Pero yo no me engaño, bien sé que a él no le importo. La que le gusta es ella, la chica del espejo.
Esta es mi participación de este mes en Esta noche te cuento, el tema de junio es "En el espejo".
Que chulada, que breve pero que completo…
ResponderEliminarMe ha recordado que hace mucho que no escribo ficción, o que no escribo meramente por placer…
Kisses
Gracias, gata Roma, bienvenida. No sé si te habré encontrado por ahí con algún otro disfraz.
EliminarHas conseguido diferenciar a la otra, tanto, que son dos personas distintas. Me ha encantado.
ResponderEliminarBesos desde el aire
Un beso, Rosa, dos, tres, cuatro, quién sabe cuántos somos.
EliminarUm! ¿Quién somos? ¿somos nosotros, o la imagen que creamos en el espejo? O es el espejo el que nos crea. Inquietante. Me gustó mucho Elisa.
ResponderEliminarAbrazos.
Abrazos, Miguel, me gusta como condensas la idea.
EliminarMe ha gustado mucho cómo vas cercando la indefinición hasta concretar el problema del otro y de la doble imagen. Un micro de dos lecturas y con mucha profundidad.
ResponderEliminarSiempre es un placer leerte, Elisa. Abrazos
También es un placer recibir tus comentarios, Susana, gracias.
EliminarMagnifico relato, compañera. Has contado con extraordinaria puntería esa dicotomía entre el ser y no ser.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un abrazo, Esperanza, espero que la puntería no me abandone :-).
EliminarCoincido plenamente con Susana, Elisa y suscribo su comentario en cada una de sus palabras. Un micro que deja ver -tras la cortina de la lectura- el trabajo (y la pericia, claro) de la autora.
ResponderEliminarMi enhorabuena.
Un abrazo,
Gracias, Pedro. Un abrazo.
EliminarPues yo también quiero destacar la mano de la autora, ese modo de narrar es lo mejor de todo.
ResponderEliminarUn beso.
Muy amable, don Barlon, es un placer verlo por aquí.
ResponderEliminar