Fotografía de Eduardo Margareto |
Pasa de puntillas evitando los cuerpos rendidos que abarrotan dormitorios, salón y pasillos. De la mano de su madre, recorre la lechosa madrugada de asfalto. Los pies se acomodan con dificultad a los zapatos de cordones, como el cuerpo delgado a las cinco horas de pupitre o los oídos a la música de una lengua ajena. Pero de seis a ocho, mientras Khadija se enfrenta a la imposible limpieza del local, ella es feliz entre el revoltijo de cachivaches, tan semejante al de los bazares de su tierra. Y en el rincón del fondo, alineadas frente a una pizarra de juguete, las desvencijadas muñecas de Antigüedades Aurora aprenden a leer árabe con el Corán para niños que Amina esconde en su mochila.
Maestrita es el último de los 12 finalistas del Concurso de Microrrelatos Dónde lees tú, convocado por la Fudación Germán Sánchez Ruipérez, de entre los que se elegirán al primer y segundo premio. Junto con todos los finalistas semanales formará parte de un libro digital de la colección La voz de los e-lectores.
Enhorabuena Elisa, es precioso el microrrelato, muy tuyo.
ResponderEliminarBesos
Aquí hay una lección subliminal. Me gustó.
ResponderEliminarGracias, Ángeles, eso de muy tuyo es un gran piropo. Tú sabes que los niños me inspiran. Un beso.
ResponderEliminarGracias también, Montse, espero que haya varias lecciones, no solo una :).
Elisa que bonita muestra de una realidad que no lo es tanto. Esa niña, esa maestrita, con sus muñequitos, es muy tierna.
ResponderEliminarMe encantó, una abrazo.
Encantadora la pequeña maestra, Elisa. Tiene un fondo de esperanza a pesar de esa realidad en que la niña acompaña a su madre a limpiar de 6 a 8.
ResponderEliminarEnhorabuena y un beso
Gracias, Nicolás, Rocío, yo no la veo triste, como dice Rocío, hay un fondo de esperanza. En el fondo de la historia está el recuerdo de una alumna senegalesa (era una adolescente de dieciséis años) que pasó brevemente por mi instituto y me dio uno de los abrazos mas conmovedores que he recibido en mi vida.
ResponderEliminarLa ambientación me ha parecido muy cautivadora. Tu comentario sobre la alumna senegalesa, precioso. Quizá en este micro os reencontráis, ya que ella te lo ha suscitado.
ResponderEliminarAbrazos.
Enhorabuena, Elisa, precioso relato. Me he presentado también casi cada semana y tienes muy buenos competidores.
ResponderEliminarHan elegido uno mío para acompañaros en el libro. Quedó finalista, no ganador. La fuerza de la perseverancia.
Lo puedes leer en http://valenciaescribe.blogspot.com/
Hola Elisa. Ya he comentado en el microrrelato de DóndeLeesTú. Quería felicitarte de nuevo y decirte que es un placer compartir el mismo E-Reader contigo. Me ha encantado tu microrrelato y preguntarte algo. ¿Se puede seguir tu blog? Si es así y está a la vista, siento molestar, si no, ¿podrías responder a este comentario diciédomelo? Muchisimas gracias. Marina
ResponderEliminarEnhorabuena, es un hermoso micro, cargado de esperanza y abierto a entender otras culturas.
ResponderEliminarSaludos
Enhorabuena Elisa, acabo de ver en Dondeleestu que has quedado finalista, precioso relato, un placer compartir libro contigo y el resto de finalistas. Te deseo mucha suerte... ay que nervioooos, jajaja
ResponderEliminar¡Enhorabuena!
ResponderEliminar¡Enhorabuena, Elisa! Me encantó el microrrelato.
ResponderEliminarBesos a puñados.
Felicitaciones, Elisa. Un hermoso microrrelato que toca muchas cuerdas.
ResponderEliminarUn abrazo fuerte.
Me encanta este blog, y por supuesto esta entrada también. Es una gozada.
ResponderEliminarFelicidades, Elisa. El texto es precioso, con esa capacidad tuya de ir descubriendo poco a poco la historia. Finalista y mucho más se merece
ResponderEliminarHe estado fuera una semana y, por diversos motivos, no he conseguido conectarme a Internet (aunque lo he intentado, la adicción me puede) por eso no he respondido a ninguno de los comentarios. Ya estoy de vuelta, acomodándome al calor de nuevo, tras un maravilloso paseo por tierras zamoranas.
ResponderEliminarOs agradezco a todos las felicitaciones.
Me encanta conocer a Marina, que será compañera en la publicación, y re-conocer a Magdalena, que, además, es compañera en lides profesionales, una magnífica y entusiasta profe.
Otro placer es compartir la publicación con Gotzón, aunque eso ya lo sabía desde hace tiempo, pues el fue uno de los primeros finalistas.
Un saludo especial a descontrato, que inició su blog recientemente.
Susana, Elysa, Lola, Gabriel, Mónica y Pablo, cada vez que os encuentro por aquí es una alegría.