25 abr. 2011

Aguedilla

El Lazarillo y el toro de piedra, de  Antonio Ortega Moreno
Ilustración procecente del banco de imágenes y sonidos del ITE.


No os enfadéis, madre, que ni perdí el dinero, ni me lo robaron en un descuido. Fue que los huevos no llegaron al mercado. Cuando salí esta mañana me esperaban, para burlarme, Roque, Minguillo y Juanón, el manco. Me seguían llamándome cigüeña, porque dicen que tengo las piernas largas y flacas, ¡como si ellos las hubiesen visto! Hoy no estaba con ellos Lázaro, el de Antona, que sabe pararles los pies, así que dieron en arrojarme unos tronchos de berzas podridos y otros desperdicios que escondían bajo el jubón. Tanto me atolondré que, al atravesar el postigo, tropecé y vinimos los huevos y yo a dar en el suelo. No salvé ninguno, madre, los que quedaron enteros se los repartieron los tres arrapiezos y los bebieron entre risotadas.

Madre, no me riñáis, que si me entretuve fue por buscar a Lázaro. Nadie me daba razón de él, hasta que la Antona me dijo que se marchaba de Salamanca con el ciego al que lo ha encomendado. Me llegué hasta la puente, y, cuando acerté a verlos, arrimaba Lázaro el oído al toro de piedra, encandilado como si escuchase música celestial, y el viejo aprovechó su descuido para estrellarle la cabeza contra la figura. A mí, aun desde tan lejos, pareciome oír la calabazada. Qué va a ser de Lázaro, madre, que lo vi llorar, aunque aquella vez que, a orillas del Tormes, se hizo la rajadura con el filo de un canto ni siquiera se quejó; y quién me defenderá ahora de las chanzas de los mozuelos.

Yo pondré más empeño en los mandados, pero no dejéis que me lleve esa vieja que anda buscando criada, que cuentan que la emplumaron por bruja, y que cose virgos y tiene tratos con el diablo. Yo no quiero perder la honra, madre, sino esperar que vuelva Lázaro, que, despabilado como es, sabrá mejorar su suerte y conseguir un oficio. Él siempre decía que, con la ayuda de Dios, el día de mañana llegaría a ser pregonero, y entonces se casaría conmigo.

Este es el tercero y último de los relatos publicados en Miradas y letras II. En este caso he tomado elementos de una versión anterior que había tenido que suprimir por mor de las bases de la convocatoria. Sé que la norma es cortar en vez de alargar, pero no he podido resistir la tentación de añadir alguna cosita.

12 comentarios:

  1. Exquisito, espléndido, maravilloso. Sé que de los tres es tu preferido, creo que el mío también.

    Y qué buena imagen.

    Saludos.

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  2. ¡Vaya trío de ases! No sabría decir cual de los 3 me gusta más porque cada uno de ellos es una delicia para ser degustada una y otra vez.
    ¡Bravo, Elisa!

    Un abrazo.

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  3. Qué delicadeza, Elisa!
    Tres perlas, redondas y perfectas.

    Enhorabuena!!!

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  4. Me encanta como manejas y dominas el modo de hablar de otras épocas. Lo cierto es que me pasma. Está escelentemente ambientado, descrito; es todo muy de verdad.
    Y me gustan los tres, me gustan los tres juntos, como una trilogía.
    Un beso o...a lo mejor, tres.

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  5. Ay, Gabriel, que me pones colorá.

    Y lo mismo les digo a MJ y a Patricia, muchas gracias.

    Luisa, la profesión ayuda, hay textos que he leído y releído tantas veces que te dejan dentro la música y las palabras.

    Abrazos a los cuatro.

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  6. Elisa
    Leo tus microrelatos con interés -género en el que no había reparado-. Veo en los tuyos gran maestría, una sensibilidad a flor de piel (que suerte con los tiempos que corren) y una devota lectora que ama el texto literario. Este último me parece esplendido. Enhorabuena.
    Pedro SV

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  7. Qué bueno, Elisa! He leído el Lazarillo varias veces, aunque soy más del buscón, y es curioso porque quevedo me parece genial, pero donde esté anónimo... (comprendo que me eches de tu blog después del chiste). De verdad que el lenguaje traslada a la literatura de aquella época. Muy logrado.
    "...ropecé y vinimos los huevos y yo a dar en el suelo...", puf, lo dicho, muy logrado.
    Saludos.

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  8. Se ve oficio, pasión por la lectura de los grandes clásicos y mucho arte, en este texto. Me has transportado al siglo de oro flotando en tus palabras. Eres genial, Elisa. Un beso.

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  9. Elisa, no tienes idea de cómo detestábamos al Lazarillo de Tormes en la secundaria. Ahora creo que podría volver a leerlo.
    Hermoso relato completa el trío. Muy buenas ideas tuviste: ir hilando los cuentos a la geografía y usar un personaje diría 'secundario' para generar las historias.
    Te ha dado muy buenos resultados. Merecida publicación.
    Un abrazo.

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  10. Pedro SV, a ti te tengo que contestar más despacio y por correo.

    Sibreve, conque del Buscón, debí imaginármelo. Miedo me das :). Gracias.

    Pedro no he leído muchos clásicos, pero los que he leído los he leído muchas veces.

    Ay, Mónica, y yo sigo torturando a los estudiantes de secundaria con el Lazarillo. Hemos leído una versión dramatizada y ahora pretendo leer bastantes fragmentos en clase, así se hace más llevadero y hay partes francamente divertidas.
    Me gusta que resaltes la unidad que encierra la minitrilogía.

    Abrazos a todos.

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  11. Ya te vi con Lola en el libro del Certamen.
    Me hubiera encantado estar con vosotras pero no puedó ser(el año pasado sí).
    Ya verás qué libro más bonito, qué edición más cuidada.
    Tus micros escritos con tu elegancia habitual y usando un lenguaje casi ya extinto son deliciosos.

    Un abrazo Elisa

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  12. Gracias R.A., me alegro de que te hayan gustado. El libro sí que es bonito, sí, creo que el año pasado lo enviaron a los seleccionados pero a mí no me ha llegado nada, por si acaso he comprado un par de ellos, uno para mí y otro para mi madre (quién lo va a valorar más).
    El del año pasado lo había leído en pdf, allí estáis Agus y tú, con dos relatos estupendos.

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