12 abr 2010

Felicidad


No podía decir que no fuera feliz. Era la suya una felicidad cómoda y calentita, como los jerseys a rayas de colores brillantes que le tejía su abuela cuando era niño, la hebra enredada en sus dedos nudosos. Aquellos que, de tanto lavarse, terminaban quedándole demasiado anchos y demasiado cortos, con bolsas en los codos, agrisados y llenos de bolas.

5 abr 2010

Barreras infranqueables


Cuando se disponía a retozar, como cada noche, entre las lechosas piernas de Lady Virginia, un cortante bofetón restalló en la mejilla del fiel James. Comprendió que su señora acababa de morir al tiempo que ella descubría la causa de los placenteros sueños que habían sazonado los últimos años de su vida. Por desgracia, volvían a estar de nuevo del mismo lado.

28 mar 2010

No quedaban libros...

Jack

No quedaban libros, ni tabaco, ni una miserable pinta de cerveza. Cogí el cuchillo y salí a merodear. No tuve más remedio que convertirme en protagonista.

Sin barreras

No quedaban libros que los encerraran. Long John Silver, Sauron, el lobo y sus compinches quedaron en libertad y sembraron de terror el sueño de los niños.

23 mar 2010

Racha de suerte


Capitel de la colegiata de Alquézar (Huesca)

La serpiente me quedó demasiado gorda, en el centro, sacando la lengua partida. Adán y Eva me habían salido mejor, desnudos, tapándose sus partes con las manos. Ya nadie encarga las pinturas de los milagros para dejarlas en las iglesias, prefieren fotografías, y los zapatistas han ahuyentado a los turistas, así que los doscientos pesos que me dio la señora me cayeron como del cielo. Era un capricho que tenía desde chiquita, me contó, de cuando estudiaba el catecismo. Aquella noche les dimos a los niños tamales de pollo y durmieron con la panza llena.

Cuando, a los pocos días, le picó a la doña la víbora barba amarilla mientras sembraba fríjoles en la milpa y el veneno la mató, maldije mi mala suerte; la chingaste, viejo, pensé, no vuelves a vender ni uno. No podía imaginar que empezaría a tener más encargos que nunca. Siempre Adán y Eva saliendo del Paraíso. No olvides la serpiente, me decían. De repente todos tenían suegras, cuñados, hermanos o vecinos a quien regalar cuadritos.

22 mar 2010

Lady López




Lady López

No era un tipo brillante, pero la ambición de su esposa y su capacidad para maniobrar en las enmarañadas telarañas del partido lograron impulsarlo hasta convertirlo en un auténtico pez gordo. Cuando la señora López consiguió un cuerpo de sirena a golpe de bisturí y el registro a su nombre de un sólido emporio inmobiliario para que la declaración de patrimonio del político no despertase sospechas, ella misma lo donó al Acuario Nacional.

Esta minificción resultó ganadora del concurso del mes de noviembre de Las historias, bitácora del escritor mexicano Alberto Chimal. En dicho concurso se proponía imaginar una historia a la que la fotografía que encabeza esta entrada sirviese de ilustración.

15 mar 2010

Pirandelliana




 Pirandelliana
¿Protagonista dice? ¿Hasta ciento cincuenta caracteres? Lo siento, búsquese a otro.
 
Este hiperbreve recibió una mención en el Premio de Relatos Hiperbreves convocado por rdeditores. Más tarde fue recogido en una curiosa antología de los meta-hiper-breves presentados a concurso.

7 mar 2010

Socorrista

El premio Algazara es una convocatoria de la editorial Hipálage que tiene el objetivo de publicar un libro de microrrelatos que reúna un conjunto de voces alegres. Y en ese condicionamiento radica su dificultad, porque, no sé si por su propia esencia o por ser uno de los géneros que mejor se adaptan a esta época cínica y desesperanzada que se ha dado en llamar posmodernidad, en los microrrelatos no abunda la "temática vital, optimista y entusiasta" que se solicita, y si no que se lo pregunten a sus personajes, cuya perra vida ha sido magníficamente descrita por Raúl Sánchez Quiles.

Yo también piqué, y aunque me costó, encontré un relatito con final feliz que ha sido seleccionado junto a otros 327 para formar parte del libro Cuentos alígeros, que será publicado en breve. A mi otro yo truculento no le convence demasiado, pero ver mi texto en papel impreso entre gente como  No comments, Daniel Sánchez Bonet y mi amigo y compañero Matías Ramón González Díaz no deja de hacerme ilusión.


Socorrista

Mi madre siempre me dice que me ahogo en un vaso de agua y hoy, sentado frente a ti, para echar ese valor que me falta, a punto estuve de ahogarme en uno de ginebra tres veces rellenado. Allí seguiría, entre diminutos y cúbicos icebergs casi derretidos, si no te hubieses decidido a tomar impulso en el borde de vidrio circular, si no te hubieses arrojado hasta el fondo con un salto elástico y elegante, si no me hubieses agarrado con un brazo, arrastrándome con el otro hasta la superficie -¿cómo puede tener tanta fuerza tu cuerpo delicado?-, si no me hubieses devuelto el aliento perdido con el boca a boca suave de tu beso. Te llamo mañana, que ahora no estás para nada, tonto, me dijiste al dejarme ante el portal de mi casa. Y no se te vuelva a ocurrir hundirte, ni en agua ni en ginebra, añadiste con una semiburlona sonrisa.

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