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Fotografía de Isabel Segura Boutry |
Papá estaba siempre fuera. Tal vez porque Mila todavía hablaba con media lengua y a veces le corría, como de caracol, una baba lenta y espesa por las comisuras. O porque tenía que trabajar mucho para pagar un colegio tan caro. Cuando llegaba la besaba, le decía que la quería y presumía de que, si se la pidiera, le traería la luna.
Alguien olvidó colocar la tapa al pozo del jardín. Tal vez ella pensó que aquel círculo blanco oscilando en el fondo era el regalo tantas veces prometido.
Alguien olvidó colocar la tapa al pozo del jardín. Tal vez ella pensó que aquel círculo blanco oscilando en el fondo era el regalo tantas veces prometido.
La promesas hay que cumplirlas...Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarBesos desde el aire
Pues sí, sobre todo las que se hacen a los niños. Un beso, Rosa.
Eliminar¡Ay, Elisa; este es un micro que se clava y duele; vamos que si duele!
ResponderEliminarAplaudo tu elección de la voz narradora y del enfoque. Magnífico.
Un abrazo,
Gracias, Pedro, siempre dando ánimos. Otro abrazo.
EliminarMe gusta mucho el ritmo lento del micro, tanto del desarrollo como del final, como la propia baba vertical, que obliga a que la historia pase por tus ojos poco a poco.
ResponderEliminarYa sabes que no puedo resistirme a ser tocapelotas, así que te digo que «afuera» me chirría. Al no ir acompañado de un verbo de movimiento, yo lo dejaría en «fuera». Simplemente es un matiz gramatical que no invalida que sea un gran cuento.
Enhorabuena.
Tienes toda la razón, ahora mismo lo cambio. Me encanta que seas tocapelotas en el buen sentido de la palabra.
EliminarEste cuento viene de Ficticia, el tema era círculos, coincidimos los dos en la idea de las niñas ahogadas. Los pozos son bastante siniestros.
¡Que duro es tu micro Elisa, aunque es muy bueno! El final deja helada la sangre.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Gracias, Nani, un placer recibir tu visita, me alegra que te guste.
EliminarAuug! Como rasca ese final.
ResponderEliminarUn abrazo Elysa
Un abrazo, Miguel, y muchas gracias.
EliminarMadre mía! Me ha impactado, imaginaba ese padre queriendo dárselo todo, y ella lanzándose a por el reflejo para adquirir el preciado tesoro. La previsible angustia posterior del progenitor por mencionar tales palabras me ha puesto los pelos de punta. Muy bueno y muy lograda la estocada al lector.
ResponderEliminarGracias, Maite. Mira que soy torpe para eso, pero creo haberte reconocido en las Microjustas, tu gusto por las máscaras de antiguos caballeros y la temática social que tratas siempre tan bien... No sé si estaré equivocada, ya veremos.
ResponderEliminarEse final hiela la sangre, Elisa. Me gusta mucho cómo sin decir obligas a que uno lo vea. Felicidades.
ResponderEliminarUn abrazo,
Gracias, Miguelángel, tus visitas son siempre un placer, eres un sol.
EliminarGracias por este espacio para compartir microrrelatos, es un apoyo a la literatura y lo difundiremos con los seguidores de mundopalabras.es. Nos gustaría dejaros un enlace a un libro que os puede servir de utilidad a todos los amantes de los microrrelatos: "63 claves para escribir buenos microrrelatos", en Amazon se encuentra disponible: http://www.amazon.es/claves-escribir-buenos-microrrelatos-ebook/dp/B00BNU18MK/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1362650898&sr=8-1. Saludos y gracias.
ResponderEliminarExcelente relato, Elisa, nos vas llevando despacio hacia el trágico desenlace, a encontrar esa luna que nunca llegó. Besos
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