8 jun. 2017

Amor al arte

Alain Robert


Tras varias semanas de seguirle la pista conseguimos averiguar en qué edificio tenía planeado realizar su actuación. Parapetados entre coches y contenedores de basura, pudimos contemplar cómo ascendía, apoyándose de pies y manos en las mínimas hendiduras de la pared, hasta alcanzar la cornisa del piso 127. Avanzó por ella con un paso tan ágil y elegante que nos vimos obligados a soltar los fusiles para romper en un aplauso entusiasmado. Antes de entrar por la ventana se giró, inclinándose hacia nosotros como si agradeciera el homenaje. Por desgracia esta mañana el noticiario se ha abierto con la misma triste noticia: "Un nuevo crimen del escalador asesino".

3 comentarios:

  1. Excelentemente llevado.
    Mi aplauso admirado.

    ResponderEliminar
  2. Chicos, muchas gracias por seguir estando ahí. Este fue un micro escrito para Ficticia, con el tema "cornisas", que se presta a imaginar un poco...

    ResponderEliminar

¡Gracias por comentar!