14 ene. 2020

Nuevas aventuras del sastrecillo valiente II




          En la última ronda del Monstruoscopio Papá Noel tuvo la humorada de enviar al sastrecillo a pasar un fin de semana a un castillo de esos de irás y no volverás, pero su proverbial ingenio lo libró de una muerte segura. Mi micro era la continuación de otro escrito por un terrible rival, nada menos que el Sombrerero Loco, seudónimo que encubría a Asun Paredes, amiga, paisana y estupenda cuentista (en el buen sentido 😉 ).

Desayuno de gala

           

Cinco hermosas criaturas de colmillos lobunos me rodeaban.

―No podéis devorarme de esa guisa ―dije señalando sus ropas ajadas por el tiempo―. Merezco que luzcáis más lindas prendas. 

―¡Tenemos hambre! ―gritaron al unísono. 

―Prometo que disfrutaréis de vuestro desayuno con los mejores atavíos que pudieráis soñar. 

La coquetería hizo brillar sus ojos. Les tomé medidas. Aprovechando cortinas y manteles, cosí toda la noche hasta que cinco preciosos vestidos se ajustaban perfectamente a sus cuerpos salvo por... algún pequeño detalle. Al amanecer, acudieron presurosas a probarse. 

―Se te ciñe al trasero ―dijo una. 

―Pues a ti te aplasta las tetas ―contestó otra. 

―¿Me has llamado culona? 

―¿Pechugona yo? 

―¿Insinúas que mis brazos son gordos? 

―El bajo te arrastra, ¡enana! 

―¡Barriguda! 

Enseguida las cinco ogresas formaban un amasijo que se estremecía a puñetazos, patadas y garfañones. Cuando el padre se acercó a devanar aquella maraña, salí corriendo del castillo para no volver.

2 comentarios:

  1. Me encanta Elisa! Tan pequeño y tan divertido, me voy a enganchar a tus micro. Ahora que pasó tantas horas muertas en el hospital me alegran el momento. Gracias

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    1. Ojalá te alegren esa estancia, ¿Manoli? Y que no dure mucho. Un beso.

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