14 sept. 2015

Ejército en hilera

Salvador Dalí, Rostro de hormigas

Compartimos el mismo espacio. Ellos a la luz, nosotras en la sombra. Solo nos exponemos para buscar sustento, una minúscula parte de lo que tienen en abundancia, de lo que no necesitan. Sin embargo, su guerra es sin cuartel. Todo vale, un dedo, un pisotón, el agua que inunda nuestros cuarteles, el polvo ponzoñoso, gases envenenados. Almacenamos cada ataque en la memoria colectiva. Caemos sin perecer porque somos una y la misma, cuerpos diminutos que comparten las huellas y el camino, la necesidad y el esfuerzo. Nos replegamos y avanzamos siguiendo el ritmo de las estaciones, pero también el de su tenacidad o su desidia. Nuestro triunfo es la resistencia. Y esperamos. Esperamos que caiga uno de ellos, quizás que caigan todos de repente. Ese día nuestras mandíbulas desprenderán su carne, la molerán metódicas y gozaremos el dulce sabor de la victoria.

2 sept. 2015

Naufragio

Ilustración de Anton Marrast



Él la amaba, su melena enmarañada de algas, la piel tostada, el perfume a salitre.

Ella lo amaba, la tierna firmeza de sus manos,  su afán por protegerla de todos los peligros, el calor de su pecho en la noche.

Se instalaron en el octavo piso de un moderno edificio con vistas a la playa.

A ella el apartamento le quedaba pequeño. Empezó a tropezar. Con los muebles, con las puertas, con los cristales impolutos.

Él tuvo miedo de que ella se marchara.

Ella no entendía por qué la asfixiaban sus abrazos y sin ellos no podían respirar.

Un día él se olvidó de cerrar las ventanas. Ella tomo impulso y se arrojó al vacío.

Algunos transeúntes la vieron zambullirse en el azul, los brazos extendidos y la cola ondeante. Una lluvia de espuma salpicó de frescor las aceras.


El agente que levantó el cadáver, el juez, el médico forense, solo vieron una mujer. Con la cabeza abierta y dos piernas quebradas.


De hace algún tiempo, un producto de los viernes creativos de Fernando Vicente.