11 nov. 2010

Paraíso


Desde el aire, el hombre civilizado se siente dueño de la inmensa extensión amarillenta, salpicada de acacias, donde pastan jirafas, antílopes y ñus. La trocea caprichosamente y la almacena en diminutas tarjetas de memoria. Al atardecer, en el porche que rodea la piscina, irá construyendo para sí el relato de safaris y aventuras con que asombrará a sus amigos al regreso.

En el suelo, la pequeña gente del desierto. Un hombre san envenena la flecha que abatirá una de las dos piezas que se le permite cobrar al año. Los niños beben agua que el rocío deposita en las hojas. Las mujeres hurgan con sus palos en busca de raíces. De noche dormirán sobre la arena usando sus hombros de almohada y soñarán con la tierra de sus ancestros. La tierra de la que fueron expulsados, la que esconde el pozo al que se les prohíbe acceder, el mismo pozo que abastece la piscina del Kalahari Plains Kamp donde reposa el hombre civilizado.

Este microrrelato resultó ganador en el concurso del mes de octubre convocado por Minificciones.com.ar.


10 comentarios:

  1. Enhorabuena. El micro lo merece. Haces una crítica corta pero intensa de una situación injusta.
    Aunque me pregunto: ¿Quién será más feliz el occidental ostentoso de sus logros de caza o el bosquimano, aún limitado?
    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Muy buen relato Elisa; lo que más me gusta es cómo ambas maneras de vivir, descritas en distintos párrafos, se juntan en la última frase, en ese agua, fuente de vida.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  3. Merecido totalmente.

    Veo que se te da bien este concurso.

    ResponderEliminar
  4. El principio es brutal, el hombre civilizado se siente dueño... y obliga al hombre san a vivir soñando con su antigua tierra.
    El relato es precioso y lleva dinamita dentro para explotar en la cara en la última frase.
    Un abrazo admirado y ENHORABUENA!!!

    ResponderEliminar
  5. Excelente exposición, Elisa. Un claro ejemplo de avasallamiento en perjuicio siempre del más débil.
    Merecido galardón.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Cuando la denuncia se expresa por medio de la belleza, alcanza mayor fuerza.
    Gracias por escribir este micro, tan necesario en nuestros días.
    Abrazos fuertes,
    PABLO GONZ

    ResponderEliminar
  7. Un texto realmente hermoso, Elisa, cuando la belleza denuncia la injusticia con tanta precisión, solo se me ocurre parafrasear a Gabriel Zelaya: “La poesía es un arma cargada de futuro”.
    Felicitaciones.

    ResponderEliminar
  8. Torcuato, tu micro de los humanos devorados por el avión era buenísimo, lástima que no entrara. Lo de la felicidad es tan relativo que no sé que decirte, de lo que estoy segura es de que más "progreso" no no ha traído más felicidad.

    Ángeles, fuente de vida y tan mal tratada, por desgracia.

    Sí Daniel, se me da bien, creo que el secreto está en tomarse las imágenes con libertad, como "disparadero" o inspiración, pero no dejar que los detalles nos limiten, o dicho de otra forma, se puede prescindir de lo que no nos sirva.

    Gracias, Anita, me gusta esa metáfora que coincide con tu seudónimo :).

    Mónica, Pablo, Julio, gracias. Ojalá sea cierta esa frase, Julio, a veces no soy tan optimista.

    ResponderEliminar
  9. Elisa, felicidades por este nuevo premio. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  10. Enhorabuena. Me gustó cómo describes las tareas de cada uno y ese final durmiendo sobre los hombros.


    Abrazos, mil.

    ResponderEliminar

¡Gracias por comentar!