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27 dic 2012

Escarmiento

Sin título, Cirilo Martínez Novillo


Apareció caído en medio del maizal. Le atamos el cuerpo, bien derechito, a una estaca y clavamos sus alas extendidas a un palo horizontal. El ángel cumplió su función: no hubo tordo aquel año que osara acercarse a la milpa.

30 nov 2011

Octavi Rius Martorell (1830-1868)

Fotografía de Ángeles Sánchez

Fotógrafo leridano establecido en Madrid que consiguió, gracias a una cámara de su invención, retratar los ángeles custodios de sus modelos. Tras advertir que el ángel de la guarda de María Vicenta Martínez Soldevilla, la beatita de Atocha, lucía pezuñas de cabra, cuernos y rabo, inició las investigaciones que le llevaron a demostrar que la belleza de los ángeles era inversamente proporcional a la bondad de sus custodiados, como si estos ejercieran sobre los primeros una suerte de vampirismo. Durante la revolución del 68 en el saqueo de su estudio —en cuyo escaparate se exponía una fotografía de Isabel II acompañada de un serafín de de dulcísima expresión y singular belleza— fueron destruidas la cámara Rius y la mayor parte de las placas angélicas. A partir de ese momento se pierde el rastro del artista, de quien no se volvió a tener noticia cierta.

28 feb 2011

De la agenda de un ángel caído

Fallen, fotografía de Braiiins en DeviantArt

Tareas pendientes:

  •  Arrancarme las plumas de las alas, por doloroso que resulte.
  •  Conseguir ropa que reemplace la absurda túnica color pastel.
  •  Encontrar trabajo de trapecista o bombero (me desenvuelvo bien en las alturas).
  •  Ahorrar para que me construyan un sexo (urge decidir cuál).
Y con este micro terminó mi participación en las Microjustas literarias, batida en la dura lid por No Comments. Me quedé lamiéndome las heridas de guerra y deseando volver a participar en un torneo tan divertido como lo fue este. El tema, evidentemente, fue "Ángel caído".

19 feb 2011

A cuatro bandas

Angel's stories, de Ana Aydillo


Veinte años de traiciones y disputas no han conseguido acabar con su matrimonio. Cuando ella amenaza con marcharse, él encuentra el regalo preciso que la reconquista; si es él quien decide abandonarla, ella lo enternece con nuevas e inspiradas caricias; si rompen de común acuerdo, un reencuentro casual reaviva la pasión. Y es que sus respectivos ángeles de la guarda son capaces de urdir cualquier estratagema con tal de permanecer juntos. Nunca se vio en el cielo un amor más constante.

9 nov 2010

Cuenta 140

Fotografía de Susy The Butcher, en Deviantart



Los cazamos con redes. Las plumas las compran las chicas del cabaret; el resto, para los perros. La carne de ángel no tiene sabor ninguno.


Este fue uno de los textos que a Montero se le olvidó incluir entre los finalistas de la semana pasada. En desagravio, a los olvidados nos regalan su último libro, aunque yo lo habría cambiado gustosa por haber aparecido en el listado junto a Lola y Daniel, así soy de vanidosa. Menos mal que en Cuentos y más me han dado la alegría de colocar hoy, en portada, una de mis Caperucitas.

10 oct 2010

De natura angelorum




Arcangelus Michael, de José Luis Muñoz


Intentando evitar que los ángeles, al caer el sol, abandonaran sus puestos en los coros y descendieran en bandadas a la tierra para acariciar a las muchachas dormidas, Dios ordenó a Miguel que los castrase con su espada de fuego. Es bien sabido que esta mutilación permitió que sus voces alcanzaran tesituras de agudeza insospechada; y que dio origen a profundas controversias sobre su sexo; pero no que, solitarios y furtivos, algunos continúan desertando al anochecer, indiferentes al miedo y al castigo: los que sueñan con entregarse a los muchachos.

7 oct 2010

Del canto de los ángeles


Templanza, de José Luis Muñoz

Los ángeles, al caer el sol, piensan que éste se hunde para siempre en las tinieblas y lo despiden con cánticos desgarrados, que el discurrir de la noche transforma en fúnebre salmodia. Al amanecer, el inesperado regalo de la luz les inspira himnos melodiosos y alegres, cuajados de aleluyas. Así, un día tras otro, la ausencia del don de la memoria les permite sufrir la áspera condena de ser eternos.

6 oct 2010

Costumbres de los ángeles





Al caer el sol los ángeles empezaron a agitar sus alas con tan inusitada violencia que las últimas sombrillas salieron volando y obligaron a retirarse a los bañistas rezagados. Las siguieron las hamacas, las farolas del paseo marítimo, las boyas que marcaban las zonas de baño, las duchas y los quioscos de bebidas. Tras el vendaval nos cogimos de la mano y paseamos por la playa como si estuviésemos estrenando el mundo. Tú asegurabas que aquel acelerado batir era su forma de celebrar nuestra felicidad. Yo estoy convencido de que reaccionan así cuando mueren de envidia.