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2 sept 2015

Naufragio

Ilustración de Anton Marrast



Él la amaba, su melena enmarañada de algas, la piel tostada, el perfume a salitre.

Ella lo amaba, la tierna firmeza de sus manos,  su afán por protegerla de todos los peligros, el calor de su pecho en la noche.

Se instalaron en el octavo piso de un moderno edificio con vistas a la playa.

A ella el apartamento le quedaba pequeño. Empezó a tropezar. Con los muebles, con las puertas, con los cristales impolutos.

Él tuvo miedo de que ella se marchara.

Ella no entendía por qué la asfixiaban sus abrazos y sin ellos no podían respirar.

Un día él se olvidó de cerrar las ventanas. Ella tomo impulso y se arrojó al vacío.

Algunos transeúntes la vieron zambullirse en el azul, los brazos extendidos y la cola ondeante. Una lluvia de espuma salpicó de frescor las aceras.


El agente que levantó el cadáver, el juez, el médico forense, solo vieron una mujer. Con la cabeza abierta y dos piernas quebradas.


De hace algún tiempo, un producto de los viernes creativos de Fernando Vicente.

16 jul 2014

Belleza en fuga



Hacía tiempo que me observaba con odio. Se enfurecía al contemplar las finas líneas que se marcaban en torno a los ojos y en la frente, el inicio de flaccidez en el cuello, las ojeras cada vez más difíciles de disimular, por eso el ataque no me pilló desprevenida. Cuando la vi acercarse con la piedra en la mano, me apresuré a arrojársela primero. El impacto hizo trizas el espejo y ella se desplomó. Cada fragmento reflejaba su expresión tensa y dolorida.

Antes de huir me desmaquillé con cuidado y sonreí. El gozo de la libertad esculpía, sin censura, cada uno de los pliegues de mi rostro.

Haciendo recuperaciones de verano en los Viernes creativos de Escribe fino.

28 jun 2014

Velados


Metamorphose by Claudia Wycisk from Gabriel Manz on Vimeo.


Las caricias resecas dejan sobre mi piel una capa de barro ceniciento que no logro arrancarme con las uñas. Mi sonrisa, una máscara mil veces repintada. Tus besos, agua de pozo quieta pudriendo nuestras bocas. Las horas y los años, los ritos, los deberes, el miedo y la costumbre tejieron como arañas el yugo que nos ata, el que ciega ventanas y salidas. No me atrevo a mirarte. Yo sé bien que tus ojos, cobardes e impotentes, no son más que un espejo que refleja los míos.

Esta fue mi participación de ayer en los viernes creativos de Escribe fino. El texto "apalabra", que diría Rosa Yáñez, el vídeo de Claudia Wycisk.