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10 abr 2018

Hallazgo



La ropita, la cuna, el cochecito, los juguetes... Todo salió de casa antes de que Irene volviera de la clínica, del estupor. También la bañera, que sustituí por un plato de ducha. Desde entonces nos convertimos en vagones empeñados en circular por un carril que ya no los admite. La cara del bebé, que aparecía de repente entre el tenedor y el cuchillo o dando vueltas en el tambor de la lavadora, denunciaba que, tras su silencio, Irene nunca olvidaría mi descuido. La idea del cachorro fue de la psicóloga. “Algo que cuidar”, dijo. Al principio Irene ni lo miraba, pero él, tozudo y cariñoso, la fue conquistando hasta dibujarle a veces un gesto parecido a su antigua sonrisa.

Tendíamos la ropa en la azotea y vimos a Tuno subir triunfante con el maldito pato de goma entre los dientes. De qué rincón pudo haberlo sacado no lo sé, porque yo había escudriñado hasta el último. El rostro del bebé, hinchado en la bañera, apareció de nuevo entre las sábanas húmedas. De una patada lancé a Tuno escaleras abajo. El grito de Irene al verlo caer liberó todo el odio acumulado. Lo último que vi antes de marcharme para siempre fue el juguete, dos veces testigo de mi culpa, flotando en el charco de sangre que manaba de la boca del perro.

1 ago 2016

De arena




Ni tocar la guitarra, ni vivir de la investigación, ni evitar que Gloria me dejara. Solo Jorge, un fin de semana sí y otro no. Lo pasamos en la playa, construyendo castillos que arrasa la marea. Ya le he enseñado, casi sin esfuerzo, que lo importante es disfrutar intentándolo.

19 ene 2012

Cruce de trenes

Edward Hopper, Compartimento C, coche 193


Estaba revisando los últimos pedidos cuando nos detuvimos para ceder paso al expreso. La luz del vagón se apagó, levanté la vista del listado y la vi a través de las dos ventanillas. Ha perdido los rasgos infantiles, pero aquellos eran sus rizos, indomables a cualquier peinado, y suyos los ojos castaños que, adivinándome en la oscuridad, lanzaron una mirada de súplica. Incluso reconocí el libro que llevaba entre las manos, una antología de los cuentos de Andersen que Luisa y yo le regalamos cuando cumplió diez años.

Desde entonces no he dejado de hacer gestiones. La compañía ignora adónde se dirigía aquel expreso. El maquinista asegura que el cercanías no se detuvo antes de llegar a la estación de Algobre. Lo peor es lo de Luisa: intenta convencerme de que hace cinco años que me despidieron de la fábrica de galletas y jura, entre sollozos, que el viernes pasado no me moví de casa.

27 dic 2010

El aprendiz


Gracias a que las manos de mi padre acudían en mi ayuda cada vez que una cola de milano se me atravesaba o que la labor de la taracea exigía una destreza minuciosa, la ebanistería mantuvo el prestigio después de su muerte. De noche también se aparecían, aunque al menos tenían la decencia de esperar a que hubiésemos soplado la vela. A Lisetta no parecía sorprenderle que, a oscuras, mis torpes manazas se multiplicasen por dos, ni que la hicieran estremecerse como nunca antes; y yo habría disfrutado con ella si sus agradecidos gemidos no se empeñaran en gritar una y otra vez, en lugar de Tonnello, la palabra maestro.

El aprendiz fue uno de los dos micros que acompañaron el Pasen y vean que me dedicó Agustín Martínez Valderrama en Previsiones meteorológicas de un cangrejo, quiero dejarlo también aquí con la imagen que él le escogió y aprovecho para agradecerle de nuevo su amabilidad y sus palabras.

22 dic 2010

El asistente

Old mafia, de Drink-me en Deviantart


Estaba seguro de que aquella le iba a gustar. Pequeñita, con las tetas grandes, la melena rubia y rizada y aire de colegiala pervertida. Cuando nos cuadra bien un negocio, me encarga que le busque una —de mi tipo, ya sabes— y se la lleve al Excelsior, donde la espera con una botella de Moët & Chandon, a veces me invita a la primera copa. Por la cara que puso cuando la vio, comprendí que la había cagado. Ella no se descompuso; antes de salir por pies, me dio tiempo a oírla decir: 
—Papi, por ser tú, te cobro el doble.

Esta fue mi contribución al Filandón 3.0 que se celebró el sábado pasado, un éxito por la participación y por la calidad de los textos presentados. Felicito desde aquí a los organizadores y... a esperar el próximo.

21 sept 2010

Dos a uno en blanco y negro



Las visitas transcurren con una amabilidad desconsolada, como de extraños; hasta que, justo antes de marcharme, cada día le pregunto por aquella alineación del Madrid, la que en nuestro recién estrenado primer televisor le ganó al Partizán la copa de Europa del 66. Una mueca casi infantil le enciende el rostro mientras enumera: Araquistáin; Pachín, De Felipe, Zoco; Sanchís; Pirri... Y en ese mínimo jirón de la memoria, mi padre y yo nos reconocemos.

21 de septiembre, Día Mundial del Alzheimer.