![]() |
| Fotografía de Lucas Ninno en Flickr |
Todas las tardes, al salir del colegio, jugábamos al fútbol en el solar. Solo que yo, chiquitajo y recién llegado al barrio, me las pasaba chupando banquillo. Hasta el día en que, arrimándome al grandullón que hacía de entrenador, levanté la tapa de la fiambrera. “Núñez, de delantero”, gritó el Joaqui mientras se apoderaba del almuerzo al que yo había renunciado a mediodía. A partir de entonces, conseguí jugar unos minutos de cada partido, los mismos que el Joaqui empleaba en devorar con apresurados mordiscos aquellas tortillas jugosas y tentadoras, la especialidad de mi madre.
