5 abr 2011

Sombras en 140

Fotografía sin título de Tomás Rotger




Recursos

El hombre inseguro tomaba sus decisiones a mediodía, así minimizaba la sombra de sus dudas.


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Consulta de estética vital

Se borran remordimientos, se maquillan culpas, se difuminan sombras de crímenes.

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Despecho

Cuando me cruzo con él, desvío la mirada. Mi sombra, más sincera, se alarga para besar sus huellas.

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Envidia

El enano sale a pasear a la caída del sol para burlarse del gigante oscuro y afilado que siempre lo acompaña.



Llevaba algunas semanas sin participar en el 140. El tema de la sombra es tan sugerente que no he podido evitar picar de nuevo. El primer hiperbreve,  Recursos, es el que ha obtenido los favores del señor Montero; mi preferido creo que es el cuarto, Envidia.

4 abr 2011

Relatos en cajas


El juego de los relatos en cajas parte de una propuesta de Antonio Nogueras a la que nos hemos apuntado doce microrrelatistas. A través de este enlace podéis descargaros los trece textos escritos para la ocasión, aunque no todo es tan fácil como pudiera parecer. Cada microrrelato se encuentra incluido en un archivo comprimido, que a su vez se incluye en otro y así sucesivamente, a la manera de las cajas chinas o las muñecas rusas. Para descomprimir los distintos archivos necesitaréis una clave que tendréis que descubrir por vosotros mismos con la ayuda del manual de instrucciones que se os proporciona. Quien tenga la capacidad y, sobre todo, la paciencia, de llegar hasta el final recibirá un par de regalitos extra de parte de Antonio.

Esta es la lista de participantes en el invento, os animo a desplegar el mapa y a iniciar la búsqueda de los tesoros.

28 mar 2011

Haciendo cuentas

Escuela



Ocho por tres. Escribo un siete, me llevo tres. El maestro da un rápido vistazo a la tarea. Otra vez todas mal, vocifera. Borro con cuidado, la hoja está a punto de agujerearse. Suena el timbre y se desencadena un estrépito de sillas. Don Eustaquio abre, cachazudo, el periódico, mientras pronuncia los nombres de los que se quedan sin recreo. Cuando se oye el mío, el gordo Tejada, rodeado de sus compinches, me lanza una mirada burlona que no consigue esconder su fastidio: hoy tendrán que tomarla con otro. 

Retomo el cuaderno de cálculo. Ocho por tres veinticuatro, me llevo dos. Los rayos de sol, que se filtran a través de la persiana, dibujan rayas amarillas en la pizarra.

Publicado en El Microrrelatista

23 mar 2011

Diosas del Himalaya

Fotografía de * hiro008

Desde los bosques de rododendros asciende a las zonas más inhóspitas, temeroso de ser descubierto, hasta que encuentra un ejemplar aislado, vencido por la altura y el frío. Selecciona cuidadosamente, sólo desea hembras de cuerpo aún caliente. Las despoja de su ropa de abrigo y de sus pesados equipos de escalada y acaricia repetidamente la piel lampiña que lo enloquece. Algunas expiran acunadas contra el pecho peludo, a estas se las reconoce por el rictus de felicidad que permanece dibujado en su rostro.

En la grieta de un glaciar secreto, donde la transparencia del hielo es más pura, las conserva, inmortalizadas en posturas inverosímiles, como los maniquís de un escaparate en rebajas.

16 mar 2011

Filius philosophorum


Tras años de introducir dentro del crisol la mezcla de pelos, piel y esperma y de rodearlo con estiércol de caballo para mantener la temperatura, el viejo alquimista vislumbra por primera vez en su fondo la criatura quebradiza, casi sin sustancia, aún carente de vida. En secreto la alimenta con sangre humana hasta que, al fin, una madrugada lo despiertan sus gemidos desconsolados. Las impacientes manos del anciano extraen del recipiente un homúnculo de piel rosada, perfectamente constituído, aunque de un tamaño mayor del que imaginaba e, incapaz de calmar su llanto, reclama la ayuda de su joven criada que acude presurosa, se desabotona el corpiño, acerca al pequeño ser a su pecho y lo deja succionar hasta que se calma.

El entusiasmo por el éxito de su experimento no permite al sabio apreciar las ojeras de la muchacha, ni la repentina estilización de su cintura, ni el alivio que refleja su rostro. Mientras tanto, en el corral, las gallinas picotean el cadáver semitransparente de un hombrecillo diminuto.

Este micro fue uno de los cuatro premiados en la Marina de Ficticia el pasado mes de enero. En esta ocasión el jurado fue el dramaturgo y director teatral y psicoterapeuta Carlos Robles Cruz.

11 mar 2011

Fantasía japonesa

The upper class (Kitagawa Utamaro)


De la unión de Amaterasu, diosa del sol, y del rey Yamatumi nació un varón al que pusieron por nombre Kijuro. Deseosa de que su hijo alcanzara la inmortalidad, Amaterasu tenía decidido desposarlo con una diosa; pero Kijuro, antes de cumplir quince años, se enamoró de una damita de la corte llamada Isako, a la que, temeroso de despertar los recelos de su madre, regaló un pai pai redondo, de seda blanca y mango de marfil, indicándole que lo utilizase durante el día para esconder su rostro y así pasar desapercibida. 

Durante veintiocho noches, aprovechando el descanso de Amaterasu, Kijuro e Isako gozaron de su amor, hasta que la número veintinueve, como se acercaba ya la primavera, la diosa adelantó su despertar y sorprendió a Isako mientras abandonaba el aposento de su hijo. Amaterasu, enfurecida, expulsó a la muchacha del reino y la condenó a vivir eternamente en la oscura bóveda del cielo. Desde entonces Isako, en su soledad, juega con su pai pai y lo abre y cierra lentamente, empleando en ello veintinueve días, doce horas y cuarenta y cuatro minutos: el tiempo exacto que duró su felicidad.

Publicado en El Microrrelatista