20 dic 2015

Robinson




El currículum, la escritura de la hipoteca, el requerimiento de divorcio, las cartas de apremio caen desde el portafolios abierto para hundirse entre las hojas secas. Brújula en ristre —tirachinas, navajita y cantimplora en la mochila— busca la encina grande donde un verano su padre le construyó la cabaña.

13 dic 2015

Selene, ciudad de los espejos

Espacios translúcidos. La ciudad de los espejos, de Miguel Betancourt

Desde muchas leguas de distancia se distingue el reverberar de la luz en los azogados muros de Selene. El viajero llega a la ciudad al amanecer y se deleita contemplando a las muchachas que, sin acabar de dar por cierta su belleza, se acicalan ante los espejos del presente. Alrededor de los espejos del futuro ve cómo se arremolinan los mercaderes, quienes, a punto de partir, desean saber si retornarán con salud y la bolsa llena; las preñadas, para averiguar si su hijo será varón o hembra; y las mozas, preguntándose si encontrarán el amor en primavera. Dicen que, tras asomarse a sus pulidas superficies, algunos escaparon, cubierta la cabeza de canas repentinas. Aunque se vean obligados a dar largos rodeos, muchos de los habitantes de Selene evitan pasar por las calles en cuyas paredes se refleja el pasado: a veces se encuentra frente a ellos el cuerpo inerte de un incauto que se atrevió a asomarse y quedó atrapado por la visión de un remoto instante de felicidad. Pero los más terribles −aprende el viajero−, aquellos ante los que nadie osa detenerse, son los espejos que muestran en sus láminas frías la huella de lo que pudo haber sido y nunca sucedió.

Este mini homenaje a Italo Calvino es uno de los relatos finalistas del mes de noviembre en el concurso de microrrelatos que convoca anualmente la biblioteca Esteve Paluzie, de Barberá del Vallés.

21 nov 2015

Su seguro servidor




"X" atraviesa la puerta acristalada que se abre automáticamente a su paso. A esa hora tonta ─entre las 9 y las 11 de una fría mañana de enero─ el movimiento de los vecinos del lujoso bloque de apartamentos es escaso. "Y" se levanta de su asiento, tras el mostrador de roble barnizado, y la saluda con un respetuoso "Buenos días, señora".

"X" responde con otro buenos días, amable pero condescendiente. Arrastrando las zapatillas de paño, "X" avanza hacia el ascensor, pero, antes de llegar, se deja caer en el sofá de terciopelo rojo que decora el vestíbulo de entrada. "Y"  le pregunta si se encuentra bien. "X" sonríe: "No es nada, un pequeño desfallecimiento, el corazón, ya sabe... voy a descansar un rato antes de subir".

"X" se arrellana y se contempla de reojo en el espejo que cubre la pared frente al sofá. Con su mano pequeña de uñas sucias se atusa el pelo canoso que lleva muy corto y se le encrespa en el flequillo. "Y", servicial, se ofrece a traerle un vaso de agua. "X" lo rechaza con un gesto y pregunta si le ha llegado correspondencia. "Y" finge no estar seguro y rebusca entre los cajones del mostrador. "No, señora, solo publicidad".

─Ya nadie escribe cartas ─responde "X" con un suspiro─ y los asuntos de negocios se resuelven por Internet.

─Cierto, señora ─contesta "Y" solícito─. ¿Le apetece un chupito?

Antes de que "X"  lo rechace, "Y" saca una botella de chinchón del cajón inferior, sirve un vaso y se acerca al sofá. "X" lo despacha de un trago, cierra los ojos y espera un segundo vaso que, ahora sí, paladea despacio, pasando la lengua golosa por los labios cada vez que da un sorbo.

─El señorito Juan está a punto de volver de Washington ─afirma "X" con una satisfacción forzada─. ¿Podría hacerme una copia de las llaves? Creo que he perdido las de repuesto.

─Por supuesto, señora, mañana sin falta se las tengo. Un juego completo de llaves del 3º B ¿Se quedará aquí mucho tiempo el señorito?

─Eso espero, "Y", ya sabe que él siempre ha sido culo de mal asiento. Debería instalarse aquí y cuidar un poco de su madre.

"Y" se rasca la oreja buscando una respuesta y, al no encontrarla, se acerca al mostrador para servir un tercer vaso. De pronto el ascensor, que llevaba una hora detenido en el bajo, inicia el ascenso reclamado por algún vecino. "Y" esconde vaso y botella precipitadamente. "X" se levanta del sofá y atraviesa el vestíbulo con la rapidez del ratoncillo que husmea el peligro.

─Acabo de acordarme de que olvidé un mandado, "Y". Con la llegada de mi hijo no sé dónde tengo la cabeza.

"Y" despide a "X" con un tímido gesto de la mano y vuelve a su asiento tras el mostrador. "X" se enfrenta al aire helado de la calle, aferra el asa del carrito repleto de bolsas de tesoros que recolecta en la basura y se marcha con sus pasitos cortos, arrastrando las zapatillas de paño.

Del ascensor, alta, rubia, envuelta en un abrigo de astracán, sale "Z", la vecina que lleva viviendo en el 3º B los últimos cinco años. "Y" se levanta de su asiento, tras el mostrador de roble barnizado, y la saluda con un respetuoso "Buenos días, señora".

12 nov 2015

Rutinas

Soledad, de Ivonne Sánchez Barea



Antes de que llegue papá damos una mano de colorete a sus mejillas, le colocamos la peluca y los zarcillos de perlas. Él la entiende como nadie, bromea y promete que en cuanto se cure hará con su princesa aquel viaje a París tantas veces pospuesto. Ella saca fuerzas para sonreír, como antes del dolor y los tubos. Después mi hermana se marcha con el novio; papá, a jugar la partida de mus con los amigos; y yo me quedo, repasando las notas de la tesis, hasta que se incorpora la auxiliar del turno de noche.

14 sept 2015

Ejército en hilera

Salvador Dalí, Rostro de hormigas

Compartimos el mismo espacio. Ellos a la luz, nosotras en la sombra. Solo nos exponemos para buscar sustento, una minúscula parte de lo que tienen en abundancia, de lo que no necesitan. Sin embargo, su guerra es sin cuartel. Todo vale, un dedo, un pisotón, el agua que inunda nuestros cuarteles, el polvo ponzoñoso, gases envenenados. Almacenamos cada ataque en la memoria colectiva. Caemos sin perecer porque somos una y la misma, cuerpos diminutos que comparten las huellas y el camino, la necesidad y el esfuerzo. Nos replegamos y avanzamos siguiendo el ritmo de las estaciones, pero también el de su tenacidad o su desidia. Nuestro triunfo es la resistencia. Y esperamos. Esperamos que caiga uno de ellos, quizás que caigan todos de repente. Ese día nuestras mandíbulas desprenderán su carne, la molerán metódicas y gozaremos el dulce sabor de la victoria.

2 sept 2015

Naufragio

Ilustración de Anton Marrast



Él la amaba, su melena enmarañada de algas, la piel tostada, el perfume a salitre.

Ella lo amaba, la tierna firmeza de sus manos,  su afán por protegerla de todos los peligros, el calor de su pecho en la noche.

Se instalaron en el octavo piso de un moderno edificio con vistas a la playa.

A ella el apartamento le quedaba pequeño. Empezó a tropezar. Con los muebles, con las puertas, con los cristales impolutos.

Él tuvo miedo de que ella se marchara.

Ella no entendía por qué la asfixiaban sus abrazos y sin ellos no podían respirar.

Un día él se olvidó de cerrar las ventanas. Ella tomo impulso y se arrojó al vacío.

Algunos transeúntes la vieron zambullirse en el azul, los brazos extendidos y la cola ondeante. Una lluvia de espuma salpicó de frescor las aceras.


El agente que levantó el cadáver, el juez, el médico forense, solo vieron una mujer. Con la cabeza abierta y dos piernas quebradas.


De hace algún tiempo, un producto de los viernes creativos de Fernando Vicente.

31 ago 2015

En "Gente de pocas palabras"





Alfonso Pedraza, médico, escritor y fundador del taller la Marina de Ficticia, ha tenido la amabilidad de llevarme al programa que dedica semanalmente a la minificción en Radio Cardonal. XECARH Radio Cardonal es una emisora mexicana, de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, que emite en las lenguas hñähñü, náhuatl y español durante 12 horas diarias todos los días del año y abarca gran parte del estado de Hidalgo, y de los estados de Querétaro, Veracruz, San Luis Potosí y el estado de México.

En el reproductor se puede escuchar la parte del programa que me dedicó, y en IVOOX, todos los podcast del programa. Si te gustan la minificción y el microrrelato, merecen mucho la pena.