18 dic 2014

In sécula seculórum

Tumba de Perafán de Rivera en la Cartuja de las Cuevas (Sevilla)


Tal vez fue la turbidez repentina del aire, o el revoloteo agitado de la capa de polvo, o el olor a rancio perfume de violetas que se fundía con el del cuerpo que inicia su descomposición; lo cierto es que los mondos huesos de Lord Fishburne se estremecieron al comprender que su descanso había terminado. Lady Fishburne venía a instalarse junto a él en el panteón y esta vez ya no habría muerte alguna capaz de separarlos.

Publicada en el Arca Ficticia.

14 dic 2014

La espera

Fotograma de la película Los otros, de Alejandro Amenábar



Llevamos toda la noche asomados a la barandilla de la escalera y solo ha pasado tía Berta, que nos cuida desde aquel día. Javi sigue diciendo que los Reyes sois vosotros. Yo sé que es mentira. Vosotros habríais dejado algo mejor que calcetines de lana gris y cuadernos de cuadritos.

Alex Garaizar ha tenido la amabilidad de incluir este microrrelato en Cincuenta palabras y pico, una publicación en la que aparecen doscientos relatos seleccionados entre los mil que han aparecido hasta el momento en el blog Cincuenta palabras

27 nov 2014

Reacomodo

The secret, Richard Lindner

Cansado de que mis intentos de seducción se estrellaran contra su indiferencia, decidí casarme con la hermana de mi amada. Estaba convencido de que los inevitables encuentros familiares terminarían por hacerle descubrir que yo era el amor de su vida. Fracasé. No solo me rehuía en cumpleaños, bautizos y funerales, sino que al poco tiempo tuve que asistir, vestido de etiqueta, a su boda con un adonis rubio al que mira con ojos de ternera enamorada. Por fortuna, he encontrado la forma de aliviar mi despecho. Desde que el adonis me busca a escondidas en cada ceremonia, he comprendido que no soy el único que se casó teniendo en mente un plan alternativo.

Publicado en el Arca Ficticia por ser el microrrelato ganador en la Marina del mes de octubre. La jurado en esta ocasión fue Lucila Herrera y el tema "Plan B".

23 nov 2014

Marcada

Espaldas, de Antonio López

La espera a la salida del trabajo y le pone la mano entre los muslos. La siente estremecerse, húmeda y entregada. Basta una seña para que lo siga a la cafetería más cercana y baje tras él las escaleras. Allí mismo, en el servicio de caballeros, la coloca de espaldas y la penetra con rabia, haciéndola gritar. Mientras, filma su nuca y sus gemidos, la melena sudorosa y la cicatriz inconfundible que le dejó en el hombro. Ella sabe que mañana su nuevo novio recibirá ese vídeo, como lo recibieron todos los que hubo antes. Y que él no volverá a buscarla. Salvo si necesitara dejar claro que esa mujer, que un tiempo fue la suya, sigue teniendo dueño.

Microrrelato publicado en el Arca Ficticia por haber ocupado, junto a otros cinco textos el primer lugar en la Marina del mes de septiembre. La jurado fue Adela Celorio y el tema, "amores tóxicos".

3 nov 2014

Recreo

Petite wallpaper, de Mathilde, en Deviant art

Toca la sirena. Nerea sale al sol del patio y marcha hacia el corro de chiquillas que parlotean alegres mientras organizan la partida de balón tiro. Cuando la ven llegar, explota un silencio salpicado de risas contenidas. De pronto, a la voz de la capitana, una rubita de ojos claros, el grupo echa a correr tras la pelota.

Nerea queda plantada en medio del albero. Da media vuelta. Se acerca al escalón donde una criatura gruesa, de ojos bovinos, devora su pan con chocolate y le hace, entre dientes, la misma pregunta de todos los días.

—¿Jugamos a los cromos?

Creo que lo mejor de ganar una semana el Wonderland, que siempre hace ilusión, es que hagan un comentario sobre tu microrrelato tan halagador como el que se puede escuchar haciendo clic en la flecha del reproductor. Y oírlo en catalán y entenderlo también me ha encantado. Muchas gracias a Rosa Gil por su amabilidad y por mantener este concurso que tanto nos gusta a los micrrorrelatistas. 

12 oct 2014

Instante

Into the World There Came a Soul Named Ida, de Ivan Albright



Era un señor calvo, algo chepudo, que pedía permiso para hacer una consulta rápida. Guarde su turno, como todos, le contesté con tono educado aunque tajante. De repente, tras los párpados abultados y las mejillas fláccidas apareció una sonrisa que rejuveneció su cara treinta años. Estaba a punto de llamarlo por su nombre cuando recordé que no me había teñido, que la cara se me llenó de arrugas, que he ganado seis tallas desde entonces. Desvié la mirada. Usted disculpe, murmuró, ya sin sonrisa. Su voz todavía tuvo el poder de estremecerme. Se giró con torpeza y marchó a colocarse en el último puesto.

Un antiguo despojo, camuflado.

6 oct 2014

Sin retorno

Mujer con niño, de Montserrat Gudiol

A esta hora solo puede ser él. Los golpes resuenan con la urgencia de tantas veces en las que ha vuelto para exigirle dinero o para llevarse medio a la fuerza las pocas cosas por las que le darían algunos euros en el mercadillo. Había jurado no volver a abrirle, pero algo en el golpeteo nervioso la obliga a acercarse y desatrancar la puerta.

─Mama, me vienen siguiendo. Traigo un navajazo en la pierna.

Por el hueco a medias abierto asoma la cara pálida, sin afeitar, y tras ella el cuerpo vacilante, la sangre que desde la ingle empapa el vaquero gastado. La mujer lo deja pasar y cierra deprisa, mientras él se derrumba en el sofá desvencijado.

─Tráeme la merienda ─le pide zalamero.

Debería llamar a un médico, es una herida fea. Sin embargo marcha hasta la cocina arrastrando los pies y vuelve con un trozo de pan con chocolate. El muchacho devora y, al tiempo, la sombra oscura de la barba se vuelve pelusa dorada y se le redondean las mejillas.

─Cuéntame un cuento, anda.

La mujer se sienta en la mecedora, el niño se le acurruca en brazos. La historia de la luna y el lobo, que tanto le gusta, lo hace sonreír y entre los labios tiernos asoma la mella de una de las paletas. Pronto no se oye más que la respiración acompasada del bebé, el runrún de los balancines y el susurro bajito de la nana.

Dos nuevos aldabonazos la sobresaltan cuando está a punto de quedarse dormida. Tres tipos entran en tropel en busca del hijo y escudriñan violentos cada rincón de la casucha. Ella, de pie, curvando la espalda para contrapesar el abultado vientre, los deja hacer con una mezcla de tristeza y desprecio en la mirada. Hasta que al fin se marchan, convencidos de que allí no pueden encontrarlo.

Dejándose caer de nuevo en la mecedora, la mujer abraza su cintura fláccida. Mañana sin falta irá a pedirle al ginecólogo que le ligue las trompas.


Este cuento es uno de los catorce finalistas en el XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014.