23 nov 2014

Marcada

Espaldas, de Antonio López

La espera a la salida del trabajo y le pone la mano entre los muslos. La siente estremecerse, húmeda y entregada. Basta una seña para que lo siga a la cafetería más cercana y baje tras él las escaleras. Allí mismo, en el servicio de caballeros, la coloca de espaldas y la penetra con rabia, haciéndola gritar. Mientras, filma su nuca y sus gemidos, la melena sudorosa y la cicatriz inconfundible que le dejó en el hombro. Ella sabe que mañana su nuevo novio recibirá ese vídeo, como lo recibieron todos los que hubo antes. Y que él no volverá a buscarla. Salvo si necesitara dejar claro que esa mujer, que un tiempo fue la suya, sigue teniendo dueño.

Microrrelato publicado en el Arca Ficticia por haber ocupado, junto a otros cinco textos el primer lugar en la Marina del mes de septiembre. La jurado fue Adela Celorio y el tema, "amores tóxicos".

3 nov 2014

Recreo

Petite wallpaper, de Mathilde, en Deviant art

Toca la sirena. Nerea sale al sol del patio y marcha hacia el corro de chiquillas que parlotean alegres mientras organizan la partida de balón tiro. Cuando la ven llegar, explota un silencio salpicado de risas contenidas. De pronto, a la voz de la capitana, una rubita de ojos claros, el grupo echa a correr tras la pelota.

Nerea queda plantada en medio del albero. Da media vuelta. Se acerca al escalón donde una criatura gruesa, de ojos bovinos, devora su pan con chocolate y le hace, entre dientes, la misma pregunta de todos los días.

—¿Jugamos a los cromos?

Creo que lo mejor de ganar una semana el Wonderland, que siempre hace ilusión, es que hagan un comentario sobre tu microrrelato tan halagador como el que se puede escuchar haciendo clic en la flecha del reproductor. Y oírlo en catalán y entenderlo también me ha encantado. Muchas gracias a Rosa Gil por su amabilidad y por mantener este concurso que tanto nos gusta a los micrrorrelatistas. 

12 oct 2014

Instante

Into the World There Came a Soul Named Ida, de Ivan Albright



Era un señor calvo, algo chepudo, que pedía permiso para hacer una consulta rápida. Guarde su turno, como todos, le contesté con tono educado aunque tajante. De repente, tras los párpados abultados y las mejillas fláccidas apareció una sonrisa que rejuveneció su cara treinta años. Estaba a punto de llamarlo por su nombre cuando recordé que no me había teñido, que la cara se me llenó de arrugas, que he ganado seis tallas desde entonces. Desvié la mirada. Usted disculpe, murmuró, ya sin sonrisa. Su voz todavía tuvo el poder de estremecerme. Se giró con torpeza y marchó a colocarse en el último puesto.

Un antiguo despojo, camuflado.

6 oct 2014

Sin retorno

Mujer con niño, de Montserrat Gudiol

A esta hora solo puede ser él. Los golpes resuenan con la urgencia de tantas veces en las que ha vuelto para exigirle dinero o para llevarse medio a la fuerza las pocas cosas por las que le darían algunos euros en el mercadillo. Había jurado no volver a abrirle, pero algo en el golpeteo nervioso la obliga a acercarse y desatrancar la puerta.

─Mama, me vienen siguiendo. Traigo un navajazo en la pierna.

Por el hueco a medias abierto asoma la cara pálida, sin afeitar, y tras ella el cuerpo vacilante, la sangre que desde la ingle empapa el vaquero gastado. La mujer lo deja pasar y cierra deprisa, mientras él se derrumba en el sofá desvencijado.

─Tráeme la merienda ─le pide zalamero.

Debería llamar a un médico, es una herida fea. Sin embargo marcha hasta la cocina arrastrando los pies y vuelve con un trozo de pan con chocolate. El muchacho devora y, al tiempo, la sombra oscura de la barba se vuelve pelusa dorada y se le redondean las mejillas.

─Cuéntame un cuento, anda.

La mujer se sienta en la mecedora, el niño se le acurruca en brazos. La historia de la luna y el lobo, que tanto le gusta, lo hace sonreír y entre los labios tiernos asoma la mella de una de las paletas. Pronto no se oye más que la respiración acompasada del bebé, el runrún de los balancines y el susurro bajito de la nana.

Dos nuevos aldabonazos la sobresaltan cuando está a punto de quedarse dormida. Tres tipos entran en tropel en busca del hijo y escudriñan violentos cada rincón de la casucha. Ella, de pie, curvando la espalda para contrapesar el abultado vientre, los deja hacer con una mezcla de tristeza y desprecio en la mirada. Hasta que al fin se marchan, convencidos de que allí no pueden encontrarlo.

Dejándose caer de nuevo en la mecedora, la mujer abraza su cintura fláccida. Mañana sin falta irá a pedirle al ginecólogo que le ligue las trompas.


Este cuento es uno de los catorce finalistas en el XII Certamen Internacional de Microcuento Fantástico miNatura 2014.

31 jul 2014

De etiquetas

Procedencia de la imagen


Al principio parecía inconcebible que una de las más bellas descendientes de nuestro antiguo linaje se hubiera enamorado de un advenedizo tan poco glamuroso. Sin embargo, resulta conmovedor ver cómo le ofrece cada pieza capturada y cómo espera pacientemente a que ella succione con sus delicados colmillos hasta la última gota de sangre del humano, antes de lanzarse él a devorarlo. Ya hemos empezado a mirar con otros ojos su relación. Aunque, desde luego, no estamos dispuestos a invitar a ese zombi a nuestro castillo hasta que no sea capaz guardar un mínimo de modales en la mesa.


22 jul 2014

Encadenado

Procedencia de la imagen


Ante la sorpresa de los invitados, que creen recordar haber leído sus necrológicas en los periódicos, incluso haber asistido a su capilla ardiente, el laureado escritor entra en la sala con la mirada perdida. Sin hacer la correspondiente reverencia a los anfitriones, se lanza sobre el crítico literario que lo acusó de plagio, casca su cabeza apretándola entre las manos y devora la nuez de su cerebro. El cuerpo del crítico se alza al instante, se dirige hacia el director de "La gaceta literaria", arranca la mano que firmó su despido y la mastica con deleite. El periodista, por su parte, arrebata los genitales de un bocado al cineasta que le quitó la novia y este, a su vez, da sendos mordiscos en los pechos traidores de la chica, que lo abandonó por el gallardo príncipe que preside la recepción. El príncipe al ministro, el ministro a la duquesa, la duquesa a la plebeya que casó con el príncipe, la plebeya al jefe de protocolo...

Las bandejas del cáterin llegan al tiempo que los muertos vivientes abandonan la estancias a empellones, en busca de nuevas víctimas. Sentados entre charcos de sangre, con la puerta trancada por el rico mobiliario, los diez camareros—dos biólogas en paro, tres estudiantes de arquitectura, una aspirante a actriz y cuatro becarios— degustan canapés de caviar, croquetitas de gambas, mini hojaldres de hongos y delicias de jamón antes de que el Apocalipsis se consume.

En la Marina de julio, Marco Aurelio Chávez Maya nos propuso escribir sobre zombis.

16 jul 2014

Belleza en fuga



Hacía tiempo que me observaba con odio. Se enfurecía al contemplar las finas líneas que se marcaban en torno a los ojos y en la frente, el inicio de flaccidez en el cuello, las ojeras cada vez más difíciles de disimular, por eso el ataque no me pilló desprevenida. Cuando la vi acercarse con la piedra en la mano, me apresuré a arrojársela primero. El impacto hizo trizas el espejo y ella se desplomó. Cada fragmento reflejaba su expresión tensa y dolorida.

Antes de huir me desmaquillé con cuidado y sonreí. El gozo de la libertad esculpía, sin censura, cada uno de los pliegues de mi rostro.

Haciendo recuperaciones de verano en los Viernes creativos de Escribe fino.