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7 ene. 2018

De cacería




Manuela es una amante recatada, nada que ver con la mujer que escudriña los estantes y revuelve los contenedores. Mil veces me lo ha prohibido, pero, al llegar las rebajas, la sigo a escondidas disfrutando del andar sinuoso, los labios palpitantes que dejan escapa un hilillo de saliva, los pezones enhiestos, la humedad que −presiento− resbala por sus muslos. Cuando finalmente se dirige al probador me uno a ella con naturalidad fingida y, tras la puerta cerrada, se me entrega anhelante mientras engarfia los dedos en la seda, el lino o el poliéster. 

La dejo arreglándose torpemente y me ocupo de pagar las prendas arrugadas que lavará y planchará cuidadosa para poder devolverlas. Aceptar el regalo, masculla contrariada, sería comportarse como una puta.

4 comentarios:

  1. La lujuria y la codicia, un coctel explosivo. Me ha encantado Elisa, siento habérmelo perdido en su momento. Un beso grande y feliz año!!

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    1. Gracias, Juancho, aunque creo que no, que no te lo perdiste, porque algo me dejaste al respecto (http://estanochetecuento.com/ronda-1-aquelarre-19/). Feliz año y hasta pronto, en Madrid o en Sevilla.

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  2. Tiene una bipolaridad contradictoria (creo que no me explico bien) que crean un contraste genial que hace explotar la incomodidad.
    Me encanta.

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