31 ago. 2015

En "Gente de pocas palabras"





Alfonso Pedraza, médico, escritor y fundador del taller la Marina de Ficticia, ha tenido la amabilidad de llevarme al programa que dedica semanalmente a la minificción en Radio Cardonal. XECARH Radio Cardonal es una emisora mexicana, de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, que emite en las lenguas hñähñü, náhuatl y español durante 12 horas diarias todos los días del año y abarca gran parte del estado de Hidalgo, y de los estados de Querétaro, Veracruz, San Luis Potosí y el estado de México.

En el reproductor se puede escuchar la parte del programa que me dedicó, y en IVOOX, todos los podcast del programa. Si te gustan la minificción y el microrrelato, merecen mucho la pena.


18 ago. 2015

Lluvia en el camino

Procedencia de la imagen


Descargaba el cielo gotas como garbanzos cuando el comisario de abastos buscó refugio en una venta que distaba tres leguas de Almuradiel. Y acercándose, comenzó a oír un gran revuelo en el patio, donde la ventera sujetaba a una moza que, desnuda como su madre la parió, porfiaba por liberarse entre las risotadas de los huéspedes. Gritaba la muchacha entre sollozos que la lluvia le volvería el oro que había tenido su pelo cuando niña, y la blancura de la piel que le robaba el sol durante las siegas de agosto, y la color de las mejillas, y la doncellez que le arrebatara, dos semanas atrás, un arriero que la había forzado en el establo.

Llegose el viajero hasta la moza, se inclinó en una reverencia, la cubrió con su capa y la entró en la venta. Después, sentándose con ella junto al fuego, la secó y la peinó con dificultad, porque era manco de la izquierda, y entre dulces coloquios pasaron la noche. Al rayar el alba se despidió besando su mano como si de una princesa se tratase.

Dicen que el comisario luego la sacó en unos papeles. En la venta nunca se enteraron, porque él le puso por nombre Dulcinea y allí solo la conocían como “la Remojada”.


5 ago. 2015

Vigilante

Fotografía de Osel Villegas, en Flickr



Había elegido para el nuevo perfil la foto de una lolita delgada que fijaba en la cámara sus ojos descarados y lucía camiseta de tirantes ceñida a los pechos breves y altivos. Entró en el grupo a través de la página de un cantante que agitaba pasiones adolescentes con la intención de controlar las aficiones y amistades de su hijo pequeño. Los primeros mensajes privados la hicieron sonreír por su ingenuidad, pero pronto se enganchó a un erotismo clandestino que culminó en varias citas a ciegas. Ahora, en sus noches de insomnio, se pregunta con horror cuál de aquellos cinco amigos que no hicieron ascos a su belleza madura será el que le descubra a su retoño la auténtica identidad de "Sandy".