14 jun. 2015

Garimpeiro

Rembrandt, Mujer bañándose en un arroyo


Gustaba el pastor de alabar las gracias de su joven esposa, entre las que destacaba una rubia y abundante cabellera.

─No hay diosa en el Olimpo cuyos rizos puedan compararse a los tuyos─ alardeó un día mientras se bañaban juntos en el río.

Enfurecida al oírlo, la dorada Afrodita convirtió en oro macizo la melena y la muchacha fue arrastrada a lo más profundo del lecho.

Desde entonces su amado cierne las aguas en su busca y, en su afán, no atrapa más que rayos de sol, que escapan a través de la malla.

3 comentarios:

  1. El micro precioso, como es habitual, pero hoy quiero felicitarte por la elección del título, tan sonoro, tan musical

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  2. ¡Qué hermoso! No conocía Garimperio. Has creado un texto precioso pastoril y mitológico, poético. Y lo has clavado con el cuadro. Felicidades.

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