12 ene. 2015

Vidas imaginarias

Don Quixote, de Eleazar


Era un hidalgo alunado, presto a enzarzarse en disputas y bravuconadas, a quien nadie hubiese prestado atención si no fuera por su ingenio fabulador. Sin haber salido jamás de su lugar manchego, contaba aventuras de duelos, batallas, cautiverios, fugas y rescates tal como si las hubiese vivido y pintaba las maravillas de Italia, la ferocidad de los turcos y las prisiones de Argel de tal suerte que a sus vecinos les parecía estarlas contemplando a su sabor. Incluso le creían cuando afirmaba que había quedado manco en Lepanto, aunque en el ardor de la narración, ambas manos se agitaban a la par. Solían escucharlo embobados un rústico llamado Sancho y una moza jaquetona con la que tenía amores, aunque nunca le propuso matrimonio por temor a una sobrina que lo tenía medio dominado y no quería perder los derechos de la herencia.


Segundo lugar en la Marina de Ficticia del mes de diciembre. Muchísimas gracias a Josep M. Nuévalos por su veredicto y, sobre todo, por el generoso comentario al micro.

6 comentarios:

  1. Nunca se me hubiera ocurrido abordar el Quijote de esta manera. Muy original y muy bien logrado. Un saludo.

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    1. Gracias, Alex, el Quijote es siempre un libro abierto a nuevas lecturas. Además, soy lectora de biografías de Cervantes, su vida daría para varias novelas. Un saludo.

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  2. Acaso se pensó Una-muno, y no una- mano...

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    1. Siempre con el ingenio afilado, don Rubén. Besosos.

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  3. Es redondo, en un estilo muy tuyo. No me extraña el comentario, excelente también, a la par de generoso.
    Felicidades!!

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    1. Gracias, Luisa, la verdad es que el comentario de Josep me dejó boquiabierta (y un poquito orgullosa, hay que reconocerlo). Un beso.

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