25 may. 2012

La niña coja

Procedencia de la imagen




Lo que le gusta del tío Juan es que le saca caramelos de la nariz y moneditas de las orejas. Lo que no le gusta es que le crezca la varita entre las piernas, ni el sabor de esa poción que hará que ande como las demás si nunca, nunca, le cuenta a nadie que él es un mago.

24 may. 2012

Alegrías



El último mes ha sido para mí muy, muy agitado y no he tenido tiempo de agradecer este estupendo regalo. El pasado mes de febrero mi amiga, compañera y vecina Maribárbola y yo ganamos la porra de la Marina de Ficticia (esto viene a ser como el premio del jurado popular, por votación entre los participantes) y como premio, además de que nuestros relatos aparecieron publicados en el Arca Ficticia, nos encontramos con la sorpresa de que Juan Luis, el infatigable Luiyi (que, por cierto, también es compañero nuestro de profesión), había realizado sendas ilustraciones para ellos. Aquí dejo la mía, aunque, por supuesto, la voy a colocar también junto al micro, porque las cosas tienen que estar en su sitio.



Y además, he vuelto a recibir el Liebster (el primero me lo otorgó el simpar Guillermo Escribano), esta vez de manos de una auténtica bruja buena, de chocolate nada menos. Puri Menaya es escritora de literatura infantil, microrrelatista, poeta e impulsora de una micronovela por entregas ilustrada a todo color. No sé si será el mejor, probablemente no, pero hay uno de sus micros que leí en la primera vez que pasé por su blog y que nunca se me ha olvidado, eso dice mucho de una pieza (uf, que extraño me resulta usar esta palabra). Trata de amor y calzoncillos, no dejéis de leerlo, bucear en entradas antiguas para descubrir o redescubrir joyitas es un placer del que nos privamos por estar siempre atentos a las novedades. En cuanto al Liebster, afortunadamente no tengo que continuar la cadena porque ya hice mis deberes, que mi trabajito me costó quedarme solo con cinco bitácoras.

19 may. 2012

Encadenados

Caravaggio, El tañedor de laúd

En cuanto llegó a oídos del rey que tenía la virtud de detener el tiempo con los sonidos que arrancaba del laúd, no dudó en cegarlo y mantenerlo prisionero en su cámara. Las noches de placer del monarca se dilataban hasta que el dolor en las yemas de los dedos impedía al muchacho seguir tocando. 

Derrocado el tirano, los encallecidos dedos del joven tocan infatigables bajo la tronera de la mazmorra donde yace. Y así, el don maravilloso de la música les prolonga eternamente la agonía.

14 may. 2012

Liebster Blog Award



Guillermo Escribano, desde Ecce appropinquat hora me envía este regalo envenenado, que me haría mucha ilusión sin no conllevase la penitencia de seleccionar cinco blogs (con menos de doscientos seguidores) para seguir la cadena. (Es broma, Guillermo, te lo agradezco un montón). Entre tanto y tan bueno es difícil elegir (además, como no corra todos los blogs de mi lista habrán recibido ya su premio). Salvo en el caso del elefante, he decidido alejarme del círculo de escritores que participamos en las microquedadas madrileñas o en la micronovela Cienmanos, puesto que ya nos conocemos bien. Y, sin más dilaciones, mis premiados son:

  1. El elefante funambulista, inevitablemente, porque siempre he sentido una gran complicidad literaria con su autor.
  2. Ni vara ni cuchillo, por la sensibilidad y la elegancia de la narrativa de Mónica Ortelli.
  3. Cuentos mínimos, porque María José Barrios ha vuelto a retomar su excelente blog que andaba parado hace mucho tiempo.
  4. Cotidiano apocalipsis, de Vittt, porque sí.
  5. Plasticidades, el blog de Alfonso Pedraza, por su entusiasmo y entrega a la minificción.

Las reglas del Liebster son:
  1. Copiar y pegar el premio en el blog y enlazarlo al blogger que te lo otorgó. 
  2. Señalar tus cinco blogs preferidos con menos de 200 seguidores y escribir comentarios en sus blogs para que conozcan que han recibido el premio, 
  3. Y, por último, esperar a que esas bitácoras continúen con la cadena y elijan a sus 5 blogs preferidos.


13 may. 2012

Cienmanos, capítulo 33



Este tierno y delicado dibujo de Jessica Leiva Cantero ilustra hoy mi colaboración en la micronovela Cienmanos.

La lista de agradecimientos es larga:

A Jessica, por su arte,
a Manuela, por la corrección,
a Puri, mi querida bruja de chocolate, por la idea, la constancia, los ánimos,
a Ángeles, por la revisión de la trama,
a Rubén, Marina y Pablo, por administrar,
a Laura, por sus imprescindibles reseñas,
al resto de escritores y dibujantes, por hacer realidad este proyecto disparatado y apasionante,
a los lectores porque qué sería de nosotros sin ellos.

11 may. 2012

Deseos cumplidos

Imagen de El Cartero


Sí m'hija, aquí se lo escribí, todo bien detallado: hojas de girasol, para atraer al hombre; velas y rosas rojas, para hacerlo su novio; baños con pétalos de rosas blancas, para casarse pronto; y unas hojitas de romero en el ramo de novia, para que el matrimonio dure para siempre. Pero para siempre, siempre, ¿eh? Mire que se lo advierto. No vaya a ser usted una de esas que me hacen barrer todas las noches el portal antes de montarme en la escoba para reunirme con las colegas. ¡Perdido de flores mustias me lo tienen siempre intentando deshacer el conjuro, las malagradecidas!

6 may. 2012

Pírrica

Procedencia de la imagen


Me lo encontré casualmente al salir de la confitería La Gloria —todos los viernes acompaño a mi madre a la capilla del Santo Ángel para la misa de siete y la espero allí, merendando chocolate con churros—. Seguía teniendo la misma sonrisa mezcla de seducción y desvalimiento con la que me conquistó tantos años atrás; aquella tras la que se atrincheraba un carácter inestable y sombrío que me había desquiciado durante casi tres años. Me contó que había escrito una novela. Hay mucho en ella de aquel noviazgo nuestro, casi adolescente, dijo. 

Como una boba, me apresuré a comprarla. Eran unas memorias autoeditadas, su ajuste de cuentas con el mundo. Y allí estaba yo, bajo nombre supuesto, seis renglones en la página 225. Me sentí estafada.

A la mujer por la que me dejó le dedicaba una línea, en la 314. No muy halagüeña. Seis a uno; después de todo, los diez euros no resultaron tan mala inversión.