31 may. 2011

Hidra



Una amanece con jaqueca. Otra quiere remolonear. Esta tiene cita con el peluquero. Aquella pretende salir a correr. La quinta decide ordenar los armarios. Por experiencia saben que decapitarse es inútil, así que se lían a la greña y terminan como siempre: las cinco cabezas enredadas en un nudo.



Esta fue mi propuesta en la segunda ronda de las Microjustas. Mi micro favorito de los cuatro presentados hasta ahora (ojalá pueda presentar un quinto) fue el primero, por eso lo tengo guardado para el final.

26 may. 2011

Mitología secreta


El sueño de la esposa del pescador, de Katsushika Hokusai


La hermosa Aminta, lejos de resistirse, exige que se metamorfosee en pulpo. Él, por su parte, le hace prometer que esta aventura no trascenderá. Objeto de placer de una mozuela y con ocho tentáculos grotescos, Zeus teme convertirse en el hazmerreír del Olimpo.


Con este micro (al que le he hecho unos arreglitos), y tras una durísima pugna con mi rival, conseguí pasar a la tercera ronda de las Microjustas Literarias. El tema propuesto era, evidentemente, "pulpo".

21 may. 2011

La dignidad de los desfavorecidos

Dibujo de Jualu

Desde que despidieron a Don Eladio del banco tras veinte años de servicio, acabaron aquellos tiempos en que, en el momento en que sacaban el contenedor con los desperdicios del supermercado, se desencadenaba una batalla campal. El Boqueras, el Meneítos y la Pelos dejaron de lanzarse como fieras sobre los embutidos y los yogures pasados de fecha y el Mazinger cesó de esforzarse en poner orden al tiempo que embaulaba en los enormes bolsillos de su chaqueta pitanza suficiente para mantener su enorme corpachón y reservar algo para la Marquesa, que se acercaba lenta y temblequeante, empujando el carrito de bebé donde guardaba sus costrosas pertenencias.

Aunque en alguna ocasión tuvo que echar mano de la fuerza persuasiva del Mazinger, Don Eladio consiguió establecer una disciplina cuartelaria entre los indigentes del barrio. En cuanto el contenedor pisaba la calle él se encargaba de extraer los alimentos, dividirlos en lotes equilibrados y repartirlos entre todos. En el caso de que alguien tuviese un especial rechazo o debilidad por alguna vianda, estableció tablas de equivalencia para que se intercambiaran de forma civilizada. La paz reinaba como nunca en el reino de los desfavorecidos.

Desgraciadamente, la crisis, lejos de detenerse, ha aumentado y con ella el número de vecinos desempleados que nos vemos obligados a recurrir a los desechos del supermercado; los víveres han empezado a ser insuficientes. Para evitar nuevas trifulcas, a Don Eladio se le ha ocurrido establecer una pequeña cuota, casi simbólica, que da derecho a participar del festín. Él la administra y se lleva una comisión, al fin y al cabo es justo que se le retribuyan sus desvelos por mantener el orden y el sentido de la dignidad de los necesitados. Mazinger, a quien ha convencido de la importancia de su misión, es ahora el encargado de sacar los productos del contenedor, organizar los lotes, cobrar y abortar cualquier indicio de algarada. Da gloria ver esas colas  de gente limpia y aseada que piden la vez con educación y respetan los turnos. Don Eladio pasa pocas veces por la puerta del súper, dicen que está intentado localizar nuevos contenedores en zonas aledañas para abastecernos con mayor abundancia. El Boqueras, el Meneítos y la Pelos, que no pueden afrontar el pequeño gasto que supone nuestra cuota, han tenido que trasladarse al extrarradio. La Marquesa sigue acudiendo a veces, con sus andares achacosos; cuando la ve venir, Mazinger interrumpe sus tareas, le  dirige una sonrisa bobalicona y le entrega el poco de jamón de york, la cuajada o el flan de huevo caducados que guarda siempre para ella.

18 may. 2011

Megaquedada: mi micro tuneado

Haz clic en la imagen para verla a mayor tamaño


En la imagen, el micro tuneado que llevé para todos los participantes (aunque alguno se debió quedar sin él, porque pensé que éramos menos). La versión que le tocó a Puck en el sorteo era de mayor tamaño y con un texto ligeramente diferente. A la arpía la retraté hace un par de semanas en la ermita románica de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar (Palencia), a cuyo interior pudimos acceder gracias a la señora Mercedes, que nos dejó amablemente las llaves tomando en prenda nuestro DNI. 

Para la lectura en la librería Tres rosas amarillas elegí otro texto, Aguedilla, por el cual tengo debilidad y que encajó perfectamente con la presentación que para mí tenía preparada Fernando. (Lo dejo aquí dicho porque Pablo me preguntó si estaba publicado en el blog).

Y con esta entrada termina el ciclo de la megaquedada y recuperamos la normalidad :(. Espero que volvamos a romperla pronto.

17 may. 2011

Megaquedada: regalos

Las magníficas crónicas de Acuática y de Danik Lammá me ahorran el trabajo de hacer yo una, así que me voy a limitar a exponer los regalos que me tocaron, muchos y buenos.

En primer lugar un micro autógrafo, de la propia mano del gran Propílogo, que voy a guardar con siete llaves porque con el tiempo pienso subastarlo. Espero que Gabriel alcance pronto la fama que merece y las ganancias me permitan  jubilarme anticipadamente.

No veo (Propílogo)
Eres un hijo de perra y te envidio. No estoy hecho como tú, soy sólo una copia, y eso me mata. Todas las mañanas  escucho amanecer, escucho el rumor de máquina vieja que tus músculos emiten. Un ruido de sofá, de colchoneta, de mecedora bajo el agua. Un ruido asqueroso a mi izquierda. Un ruido azul, como yo. Un ruido de mierda, de ojo que ve. No es un ruido de ojo de cristal.

El segundo fue un micro tuneado de Danik Lammá, con la que además pude charlar sobre las casadielles que fritan las paisanas en su Asturias de adopción y de la nostalgia de los días de lluvia. Danik también me contó el origen de su seudónimo, pero eso no lo cuento, el que quiera saberlo, que se lo pregunte a ella.


De los marcapáginas que mandó Luiyi me tocó el de Niñocactus, y es así de chulo. Alberto también me contó el precioso origen de su nombre, me hubiera gustado enlazarlo aquí, pero no lo encuentro en su blog. 


Además, me llevé uno de los sombreros de Kum* que, por suerte, hacía juego con mi vestido y no dudé en ponérmelo. Anita nos sacó guapísimas a Su y a mí.



Pero, por supuesto, lo mejor fue poner cara y voz a todos los participantes. Aunque todo el día fue mágico, recuerdo especialmente los encuentros con Marina y Pablo Garcinuño; la presencia en la librería de Ángel L. Herrero, que vino invitado por  Pablo y por mí; las presentaciones de Fernando (con la mía acertó de pleno); los relatos-mosaico de Anita y Puck; las divertidas performances de Manu Espada y Kum*; el cuento de Manuel Ferrero (siempre me ha encantado Garbancito y él lo contó como nadie); el niño musical y la elegancia de Sara; la  presentación que hizo Puri Menaya de sus libros infantiles, que invitaba a disfrutarlos (me traje los dos y me han encantado); oír en boca de Beatriz un micro que he leído mil veces y cada vez me gusta más; sorprenderme con lo poco que Pablo Gonz se parece a sus fotos; la cálida simpatía de Miguel y la de Guillermo Escribano; el brindis; compartir con Alberto mesa y amor por las tierras castellano-leonesas; descubrir a Chon, creo que era la única a la que no conocía "en blog"; y, por supuesto, el fin de fiesta con Lola Sanabria, Kum*, Jaime, Torcuato y "Torcuata", Anita, Su, Mar, Marina y Chon. La única pega, lo escaso del tiempo, que no me permitió charlar a gusto ni con Rocío ni con Luisa; el consuelo, ese I que aparece en todas las reseñas antepuesto a las palabras Megaquedada microrrelatista. Ahora me voy a ver si por fin descargo el vídeo de Ángeles, que cada vez que lo intento me dice el megaupload que no está disponible, temporalmente.

15 may. 2011

Las fotos de la megaquedada

La crónica tendrá que esperar, hace un par de horas que llegué de Madrid, pero no me resisto a la tentación de dejar las fotos. No son gran cosa como fotos, pero yo a todos os veo guapísimos. En las caras se nota lo muy a gusto que estábamos.

13 may. 2011

Encuentro de microrrelatistas


Desde que la conozco, siempre que voy a Madrid paso por la librería Tres rosas amarillas y me hago un regalito. El próximo sábado se cumple un sueño.

9 may. 2011

Quinta columna

A iniciativa de Anita Dinamita y para un acto ecologista celebrado el pasado 7 de mayo en la maravillosa isla de La Palma, se elaboraron y repartieron nueve marcapáginas con textos de distintos microrrelatistas y dibujos de Juanlu (Luiyi). A continuación os dejo el mío, pero antes, la lista de los restantes participantes, con el enlace a sus respectivos blogs:




Ha sido un placer colaborar con todos ellos, ver mi micro con la preciosa ilustración de Luiyi y pensar que tal vez hayamos podido poner nuestro granito de arena para ayudar a la conservación de este maltratado planeta que nos da cobijo.

2 may. 2011

Agua de borrajas

El sábado 16 de abril, paseando por esa pública plaza que conócese como Facebook, topeme con el noble caballero Gotzon, el cual, tras comentar un sesudo artículo sobre la planta de la borraja escrito por mi señor cuñado, lanzome un guante que, no sin vacilación —pues harto respeto tengo a las letras de Don Gotzon— , y por no perder mi honra de cuentista decidime finalmente a recoger. Consistía el desafío en escribir un breve relato titulado Agua de borrajas y emplazados quedamos a publicarlo en nuestras respectivas gacetas, que agora llámanse blogs, tal día como hoy, 2 de mayo, puesto que considera el dicho caballero que en agua de borrajas quedan todas aquellas manifestaciones que celébranse la víspera, dizque conmemorando la dura condena del trabajo. Y pareciéndonos que el reto podría causar placer y regocijo a otros viciosos de la microliteratura, convinimos publicarlo en nuestro foro Brevedades, para que a él se sumaran cuantos miniescritores quisieren.


Más extenso de lo convenido salió de mi pluma el relato, pues siempre han sido las musas caprichosas y antojadizas, y, ya sin más dilación, déjolo a consideración de los lectores que por aquí pasaren, a quienes ruego lo juzguen con benevolencia.


Flor de borraja, fotografía de Joaquín Velasco

Agua de borrajas
(Leyenda)



Hay una yerba en el campo
que se llama la borraja
Toda mujer que la pisa
luego se siente preñada.


Romancero general



Cuentan antiguas crónicas que, entre los crueles reyes de los ágavos, destacó por su belicosidad y violencia el tercero de los que llevaron por nombre Caulión, y que casó este monarca con la dulce princesa Aminta, traída desde el país de Tule en una carroza de ébano tirada por ocho caballos blancos. La noche misma de la boda la joven reina engendró su primer hijo. Semanas después, ya sabidora de la cruel naturaleza del esposo y temiendo que el chiquillo, como así fue, se le pareciese, lloró amargamente Aminta y buscó la forma de no volver a dar descendencia a Caulión. Aconsejada por su vieja aya, hizo sembrar su jardín de esa yerba que llaman borraja y tiene la virtud de preñar, sin necesidad de varón, a la mujer que la pisa. Fue así como, tras el alumbramiento, y antes de haber yacido con su esposo, quedó de nuevo encinta la reina. Nueve infantes concibió de esta guisa, antes de morir de sobreparto del último, los nueve con los ojos azul terciopelo, como flor de borraja, y el carácter bondadoso de su madre, en todo diferente al del mayor.

Receló el rey al principio de la fidelidad de la reina; convencido, sin embargo, de que jamás entraba varón alguno en sus estancias y de que no había en todo el reino persona con aquel extraño color de ojos, aceptó a todos los infantes como hijos, aunque ninguno ocupaba en su corazón el lugar del primogénito, que se convirtió, apenas cumplidos quince años, en compañero de correrías de su padre y general de su feroz ejército. Vinieron por entonces a recrudecerse, por viejos pleitos de fronteras y aduanas, los enfrentamientos entre los ágavos y sus vecinos los amurios y en un arriesgado ataque a la fortaleza que protege el puente sobre el río Laucis fueron cercados y alanceados Caulión y su heredero.

Recién establecido en el trono, firmó el segundo hijo la paz con los enemigos y una desconocida prosperidad reinó entre los ágavos mientras se sucedían, uno tras otro, aquellos nueve monarcas sabios y prudentes, que administraban el reino con justicia. Mas quiso la mala fortuna que todos ellos murieran en la flor de la edad y sin dejar descendencia, pues suelen ser los híbridos de mujer y borraja enfermizos e incapaces de procrear. Y al finalizar el gobierno del último de los reyes de ojos azules recayó la corona en un sobrino nieto de Caulión, más sanguinario aún que sus antepasados, y quedó aquella breve edad de oro convertida en humo, tal como acostumbra a desvanecerse la felicidad de los hombres en la desgracia, la sombra y el olvido.

Participaron en la propuesta:
Gotzón
Anita Dinamita
Octavius Bot
José Luis